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Cada uno tiene un tipo de juego, con sus virtudes y defectos. Todos tratamos de explotar nuestros mejores golpes pero, en ocasiones, las condiciones del partido no nos lo van a permitir y no va a quedar más remedio que adaptarnos.

En este caso sería adaptarse o perder. En esos partidos donde las condiciones no nos son favorables si, de normal la táctica es importante, ahí se vuelve vital.

Si no podemos hacer nuestro juego, debemos adaptarnos. En muchas ocasiones perdemos el tiempo quejándonos de las condiciones, poniendo la excusa preventiva por si perdemos, cuando lo que deberíamos estar haciendo es buscar la táctica adecuada para poder competir el partido.

Lo ideal sería tener un juego versátil, con el que adaptarnos a cualquier condición sin problemas. Poder jugar indistintamente en el drive o en el revés, jugar sin problemas en pistas indoor u outdoor, adaptarse a pistas rápidas o lentas, saber jugar de forma más agresiva o conservadora… pero somos jugadores amateurs y tenemos carencias. Siempre hay algo que se nos atraganta: un tipo de rival, un golpe o alguna condición de la pista.

A cada partido vamos con la idea de ir con nuestro juego y, si no sale pues mala suerte. Permíteme que insista, debemos llevar siempre un plan B, C y D de regalo. Salvo que juegues siempre en las mismas condiciones y contra los mismos rivales, lo cual puede pasar, pero siempre habrá alguna variación, como que alguno haga el partido de su vida o, por contra, tenga un mal día.

Por eso, es fundamental el peloteo y los primeros puntos del partido. Ahí veremos en qué condiciones está la pista y el juego del rival.

El peloteo no solo sirve para calentar el brazo, sino para comprobar en qué tipo de pista vamos a jugar. Debemos analizar todas las condiciones de la pista y ver qué tipo de juego es el que mejor va a a funcionar.

Igualmente, es el momento, junto con los primeros puntos del partido, para analizar el juego del rival. En el peloteo podremos ver si tienen buena técnica o no, pero no será hasta los primeros juegos del partido cuando sepamos a qué van a jugar: si buscan llevar la iniciativa, si son globeros, si pasan mucha bola, si se las juegan todas, si son de quedarse atrás…

Una vez analizadas las condiciones de la pista, puede suceder que no nos gusten. ¡Calma! Piensa que las condiciones son las mismas para ambas parejas. La que primero se adapte a ellas tendrá mucho ganado.

En vez de “rajar” de las condiciones de la pista piensa en cómo deberías jugar para hacer daño al rival en una pista así. En ocasiones estás pensando, “en esta pista lenta no le puedo pegar”, pero el rival tampoco puede. No pienses en lo que no te gusta de la pista, sino en lo que te puede servir para hacer daño al rival, así de simple.

Muchos se obcecan en hacer el juego que les va bien. Eso sería lo normal pero, sigamos con el caso de la pista lenta. Un jugador con una buena pegada comienza y todo globo que le llega lo remata. La pelota no sale porque la moqueta amortigua mucho, y tampoco se trae la bola porque se frena. Lo único que consigue es traer a los rivales a la red, quedándose vendido.

Es bueno probar a ver si el remate va a funcionar o no pero, cuando ves que no, hay que cambiar. ¿Qué es lo que les haría daño a los rivales? Una bandeja profunda con poco rebote, por ejemplo. Lo que trataremos es meter a los rivales en el fondo y complicarles la devolución.

Que no podemos tirar globos porque estamos jugando en indoor y el techo está muy bajo o el rival lo remata todo. Deberemos adaptarnos y jugar por bajo, por ejemplo.

Para cada situación hay una solución, solo debemos estar preparados y dar con la táctica adecuada en cada momento en vez de quejarse.

*Foto de World Padel Tour

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