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Cuando estás en la red todo se ve más claro. Es una situación en la que solemos dominar y es el rival el que se tiene que defender. Pero, ¿qué pasa cuando eres tú el que está en el fondo de la pista?

Cuando estamos en el fondo de la pista y el rival nos está apretando, solemos tirar del recurso clásico, el globo. A poco que tengas un globo medio decente, seremos capaces de quitarnos esa presión en muchas ocasiones.

Pero no siempre nos va a funcionar el recurso del globo. Bien sea porque no tenemos el día y se nos quedan cortos, porque el rival va muy bien por arriba o, simplemente, las condiciones no nos lo permiten, debemos buscar otra solución.

Jugando por abajo

Si no podemos tirar globos, ¿qué podemos hacer? ¿Esperar al fallo del rival? ¿Jugárnosla? Optar por jugar por abajo, moviendo el rival hasta encontrar el hueco para pasarle.

Esto requiere bastante paciencia ya que, salvo que la pareja rival sea muy mala o no suelan jugar juntos, es complicado encontrar el hueco.

Un ejercicio que va muy bien, y que conocerán algunos que hayan recibido clases, es practicar con una pareja en la red y otra, que está en el fondo de la pista, que no puede tirar globos.

Al principio es muy complicado acostumbrarse a tirar todo por abajo. En cuanto nos vemos agobiados tiramos del globo para quitarnos la presión, pero no nos fijamos si en verdad es la mejor opción, o si estamos ejecutando bien el golpe. Luego el globo se queda corto y el rival define, o se va al cristal… vamos, que fallamos.

Siempre está el típico que te clava el globo en el rincón hasta con los ojos cerrados, pero partamos del punto de que ese no es nuestro caso.

Buscando el hueco desde el fondo de la pista de pádel

Defender… y atacar el hueco

Desde el fondo de la pista debemos ser capaces de defender, cubriendo nosotros también los huecos que dejamos con nuestro compañero (que a veces miras y ambos estáis cubriendo vuestro rincón y el medio no exista) y a la vez atacar.

Si solo defendemos, dependeremos en exceso del globo o del fallo del rival. Necesitamos alternativas para poder contrarrestar a los rivales.

Cuando hablamos de atacar no hablamos de jugarnos cada bola que nos llegue, pero sí ser agresivos. Tenemos que ser capaces de mover al rival para que no nos domine y buscar constantemente el hueco para pasarlos.

Como decíamos, esto no es fácil, ya que hace falta tener un nivel en el que sepamos controlar la dirección de la pelota.

No se trata de jugarnos una bola cruzada que sorprenda al rival. Se trata de, sin necesidad de arriesgar, buscar dónde no esté el rival para que este se tenga que desplazar, variando su posición y la de su compañero.

Los rivales están cubriendo el centro y buscas el paralelo para que se desplacen hacia un lado de la pista. Dependiendo de cómo se desplacen, optaremos por buscar una dirección u otra.

Buscamos abrir la pista para que los rivales pierdan la posición y dejen más huecos. Eso sí, no podemos ser previsibles y buscar todo el rato el  mismo tiro. Tenemos que buscar el paralelo para moverlos a un lado y tratar de que el centro quede desprotegido, luego buscamos el centro para que tengan que corregir la posición y dejen huecos en los lados, si lo vemos muy claro buscamos un golpe cruzado… siempre con golpes que no cojan demasiada altura para que no puedan atacar la pelota, ya que eso nos complicaría la vida.

Hay que jugar tranquilos, apoyándonos con las paredes, siempre que sea posible, para tomarnos nuestro tiempo y buscar un mejor tiro después del rebote, incluso ser agresivos si la bola sale alta con una bajada de pared.

Si a todo esto le sumas el recurso del globo, consigues más alternativas y tener un juego más completo desde el fondo de la pista, zona a la que algunos le tienen alergia, pero que es importante dominar, ya que no siempre podemos ser capaces de dominar el partido y vivir en la red.

*Fotos de World Padel Tour

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