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“Terminó” el Mundial de Pádel 2018, donde las victorias de España en las finales que se disputaron quedaron empañadas por una serie de condicionantes que no dejan en buen lugar la imagen del pádel.

Ya no hablamos de la falta de información o de que no haya streaming en las rondas finales. Hablamos de la imagen que se da en un Mundial, una de las pruebas más importantes del pádel profesional, que no ha estado a la altura ni de jugadores ni de aficionados.

Situaciones que dejan ver que el pádel es aún un deporte en pañales a nivel organizativo. Un Mundial que pasará sin pena ni gloria, pero que se debería tomar como ejemplo de lo que no hay que hacer en futuros eventos.

Mínima difusión del torneo en sí, cambios de sede avisando con poca antelación, instalaciones que no cumplen las condiciones mínimas de seguridad… y todo aderezado con un último cambio de sede de las finales a las que no podrían asistir los espectadores que ya tenían sus entradas. Sí, cuando juegas al aire libre te arriesgas a que la lluvia aparezca y haya que buscar soluciones, pero siempre pensando tanto en la seguridad de los jugadores como en los espectadores, y a veces parece que se busque sortear el marrón sin importar las consecuencias.

Las consecuencias fueron que tan solo se disputaron tres de las cuatro finales del mundial, algo inaudito. Así como las chicas al final decidieron disputar la final por equipos, los chicos decidieron no hacerlo vistas las condiciones. Una chapuza en toda regla de la que aprender para futuras citas  en pro del crecimiento de un deporte que durante esta semana se ha llevado un serio revés.

Triste tanto por los jugadores, que con un calendario tan apretado como tienen en el tramo final de la temporada, van con toda la ilusión del mundo a representar a sus países, como para los aficionados al pádel, que asistieron atónitos a un episodio dantesco digno de otra época.

La selección española reina en el caos

Por respeto a los jugadores, que no se merecen lo que ha pasado, toca hablar de lo que ha dado de sí el torneo a nivel deportivo. También es cierto que poco se puede hablar, ya que los que no estuvimos allí, poco hemos podido ver, y es que por ver, no hemos podido ver más que algunos resultados.

En las finales por parejas, Juan Lebrón y Alejandro Galán en categoría masculina, y Mapi y Majo Sánchez Alayeto en categoría femenina, se alzaban con el título de campeones del Mundo por parejas.

Campeones del Mundo por parejas

Desgraciadamente la final masculina no se pudo disputar debido al abandono de Javier Ruiz y Uri Botello. Unas molestias impidieron a Uri poder disputar el partido.

Así, Juan Lebrón logra su segundo título consecutivo del mundo por parejas, en Cascais lo hacía junto a Álvaro Cepero, mientras que para Alejandro Galán es su primer título.

Sí se disputó la final femenina, donde se medían las parejas nº1 y 2 del circuito World Padel Tour. Mapi y Majo Sánchez Alayeto se hacían con la victoria tras imponerse en la final por 6/4-7/5 a Lucía Sainz y Gemma Triay.

Después de su polémica descalificación en las semifinales del Mundial de hace dos años, las gemelas pudieron desquitarse y ser las nuevas campeonas del Mundo por parejas.

Campeonas del Mundo por parejas

Como decíamos antes, sí se disputó la final femenina del Mundial por equipos, donde España lograba la victoria al superar en la final a la selección argentina.

El equipo formado por Gemma Triay, Lucía Sainz, Eli Amatriaín, Patty Llaguno, Marta Marrero, Alejandra Salazar, Majo y Mapi Sánchez Alayeto, y capitaneado por Icíar Montes, lograba sumar el sexto título para España en este categoría.

Campeonas del Mundo por equipos

El que debía ser el colofón de una semana del mejor pádel del Mundo se quedó en el tintero. Los jugadores españoles y argentinos decidieron no disputar la final masculina por equipos.

La disputa del Buenos Aires Padel Master imposibilitaba además un aplazamiento de la final para el domingo o el lunes, con lo que la final queda en el aire… ¿continuará?

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