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En el pádel, en ocasiones, la victoria se decanta por detalles. Cuando el nivel o, en ese partido, el juego está muy parejo, termina imponiéndose el que mejor juegue con la tensión del partido. Por eso es importante ser más fuertes mentalmente que nuestro rivales y, digamos, “sacarlos del partido”, siempre dentro del juego limpio.

Cuando hablo de sacar del partido al rival, no hablo de que le robes puntos, o hagas la nevera. No, todo pasa por mantener la cabeza fría y ser más inteligentes en cada situación.

En esos partidos donde la tensión se puede cortar con un cuchillo, hace falta un plus para ganar. Lo que tenemos que conseguir es que el rival no esté cómodo, romper su concentración.

Si el rival tiene prisa por jugar, tú tranquilo, Tómate tu tiempo entre punto y punto, enfría ese ánimo del rival, especialmente cuando han hecho un punto importante, para romperles el ritmo.

Una de las cosas con las que más se puede crecer una pareja es cuando, tras hacer el punto, sus rivales discuten, o ponen malas caras (de cabreo o de frustración), porque saben que te tienen donde querían, y eso hace que aumente su moral. Por muy mal que estés, intenta que no se te note.

Lo que transmitas en la pista puede jugar en tu contra, por eso, aunque acabes de perder un punto, intenta que el rival no note que te ha afectado. Has perdido el punto, vale, pero mientras no acabe el partido aún puedes ganar. Aquí tienes dos opciones, o mostrar indiferencia por el punto o, para mi la mejor opción, chocas la mano con tu compañero y os animáis. Que el rival vea que no os vais a ir del partido y que, si quiere ganarlo, lo van a tener que sudar.

Y si cuando pierdes el punto, tu compañero y tú os animáis, cuando lo ganáis aún más. Eso sí, sin caer en la mala educación ni celebrarlo en la cara de tus rivales. No hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Pero es importante celebrar esos puntos ya que es un pequeño desahogo en un momento de mucha tensión. Puede que solo sea un punto más, pero puede que haga que al rival le surjan las dudas. En esa guerra psicológica que son algunos partidos, toca jugar a “a ver quién aguanta más”.

Tenemos que buscar lo que pueda incomodar al rival con nuestro juego, pero también en el aspecto psicológico. Tienes que ser bueno técnicamente, pero si mentalmente te muestras débil, el rival te machacará.

Si te afectan demasiado los fallos, además de ser algo que deberías trabajar y asumir que puede pasar, trata de no expresarlo de forma que el rival se de cuenta. Ya no porque moralmente se crezca, sino porque seguramente te vayan a tirar más bola porque te verán el rival más débil.

Si tú te muestras confiado en la pista aunque falles, el rival mantendrá cierta cautela. Como en el póker, no muestres tus cartas hasta el final.

Y es que no hay cosa que más desconcierte que un rival que, pase lo que pase, no pierda la confianza en su juego y nunca se rinda.

*Foto de World Padel Tour

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