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“¡No falla una!¡Le entra todo!”. Cuántas veces habremos jugado un partido contra una pareja a la que parecía imposible hacerle un punto. Puede que no sean buenos en ataque, pero una pareja que defiende muy bien puede crearnos muchos problemas.

Puede que no tengan un buen remate, que no aprieten la bola, puede que no les guste ni estar en la red, pero te han ganado. ¿Mérito suyo o demérito tuyo? Puede que las dos. El rival ha sabido jugar sus armas y tú no.

Cómo jugar contra una pareja que defiende muy bien

Uno de los mayores errores que cometemos cuando nos enfrentamos a una pareja que defiende muy bien es achacar su gran acierto a la suerte, buscar excusas y hacer de menos su juego en vez de analizar qué estamos haciendo mal.

Cuando no logramos cerrar el punto, ¿qué suele pasar? Que nos precipitamos. ¿Qué deberíamos hacer? Todo lo contrario, tener paciencia.

La paciencia es la madre de la ciencia. Piénsalo, si el rival no tiene golpes buenos en ataque, ¿cómo te está ganando? Seguramente por tus errores.

Cuanto mejor nos defienden más errores solemos cometer por el simple hecho de no tener paciencia y acabar jugándonosla a la primera de cambio.

Precisamente, en partidos así, lo que debemos buscar es cometer los mínimos errores no forzados posibles. Igualemos fuerzas, si ellos fallan poco, intentemos nosotros no fallar más.

No les regales puntos, de lo contrario cada vez se encontrarán más cómodos en la pista haciendo su juego. Asumamos menos riesgo y busquemos pasar mucha pelota.

Si el punto tiene que ser largo, que lo sea, pero no te la juegues. Espera para definir a que aparezca la oportunidad, que lo hará, y trata de definir con los golpes que mejor se te den.

Si nos está haciendo daño desde el fondo de la pista hay que tratar de sacarlos de ahí con bolas suaves cerca de la red. El objetivo es moverlos para generar espacios. No es cuestión tampoco de si ellos solo juegan de fondo, que se convierta en un intercambio de los cuatro desde el fondo, hay que intentar subir el ritmo del juego, pero sin precipitarse. Sacarles de su zona de confort para generar huecos y que no puedan sacarle partido a sus mejores golpes.

No infravaloremos el juego del rival, tratemos de moverlos para que no estén cómodos, no nos precipitemos, trabajemos el punto hasta que podamos definir. ¿Que el rival falla y te deja una bola fácil? Ahí sí, con todo a cerrar el punto.

Que el punto dure lo que tenga que durar, pero no lo acortemos sin ningún sentido o acabaremos desquiciados y regalando puntos por doquier.

*Foto de World Padel Tour

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