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Es duro entrar en una pista de pádel y, que en un abrir y cerrar de ojos, los rivales se nos hayan ido en el marcador 3 o 4 juegos y tú aún no te hayas atado ni las zapatillas. En ese momento sólo tienes dos opciones, remontar o remontar, por tu cabeza no puede pasar nada más. A continuación vamos a ver porqué y cómo levantar un partido de pádel con el marcador adverso.

Motivos por los que se llega a esta situación

Muchos son los motivos que pueden causar que nos veamos muy por debajo en el marcador. El primero y más lógico es que los rivales sean mejores que nosotros, aunque tampoco puede servir de excusa porque, ¿Nunca habéis perdido contra alguien peor que vosotros? Pues eso, no podemos conformarnos por el simple hecho de tener delante a alguien mejor que nosotros, el que no lo intenta no lo consigue.

Puede ser que hayamos entrado fríos al partido y el rival lo haya aprovechado para irse rápidamente en el marcador. Estas cosas se pagan caras, normalmente con un set en contra directamente. Luego está la de “no es que haya entrado frío, es que la cabeza no la tengo aquí“, y así es muy difícil mantener la concentración y competir el partido.

Una variante de la de son mejores que nosotros es la de su táctica es mejor que la nuestra y nos han anulado por completo. Puede que el rival técnicamente no sea gran cosa pero si funcionan como pareja y son buenos planteando el partido, te ganan.

Hay veces que simplemente no es el día. Esos golpes que normalmente nos suelen salir, hoy se nos van fuera. Nuestro compañero tampoco está fino y el partido se nos escapa, hay que hacer algo. Probablemente lo contrario a lo que se está haciendo hasta ahora, toca sacar a los rivales del partido, o meterse rápidamente.

¿Qué hacer para remontar?

Qué fácil es decirlo, ¿verdad? Sin embargo, no sería nada nuevo ver partidos a los que se les da la vuelta bien sea por que los rivales se confían o bien porque se están haciendo las cosas como toca. El objetivo es comerle la moral al rival para que no se sienta tan seguro en su juego. Para ello recomendaría seguir unos consejos que seguro que ayudarán a más de uno a volver a meterse de lleno en el partido:

No tirar el set por difícil que sea

Si pongo este consejo el primero es porque muchas veces cuando te encuentras con un 4-1 o 5-1 en contra tendemos a pensar “bueno ya da igual, esperamos al siguiente set”, lo cual es un error gigante. Estar con el marcador tan en contra tiene algo positivo, que puedes permitirte probar otras cosas que puedan funcionar.

No hay que bajar nunca los brazos por muy cuesta arriba que esté el partido. Además, hay gente que juega muy bien pero cuando se trata de cerrar el set/partido “se caga en los pantalones” a poco que presiones, y si les empiezas a remontar es factible darle la vuelta a la situación.

Concéntrate en tu juego y asegura el golpe

Toca ponerse el mono de trabajo y dejar de intentar hacer puntos por la vía rápida. Hay que hacer los golpes que más cómodos nos hagan sentir (golpes fáciles), sin jugársela, pasar mucha bola, sólo así podremos coger el ritmo del partido. Es un hecho psicológico que cuando pasas muchas bolas seguidas, ganas en confianza y es más fácil que te entre cuando decides jugarte el golpe.

Castiga los defectos del rival

No sin antes poner en práctica las dos anteriores. Una vez intentado pasar cuanto más bola posible, jugándose sólo las “evidentes”, hay que observar los vicios o defectos del rival y sin piedad, machacarlos. De los dos, habrá uno que sea peor defendiendo y otro rematando, pues cuando estemos atacando le tiramos la bola al que peor defiende y cuando estemos atrás, globos al que peor remata, además hay que hacerlo siempre, como un mecanismo, hasta acostumbrarse. Por supuesto si se observa alguna debilidad aparte en alguno de los rivales, a por él.

Rompe el ritmo del partido

Habla con tu compañero, tomaros vuestro tiempo entre saque y saque para hablar, haced que el partido vaya más lento, salid a beber agua entre juegos sin ser muy descarados. Si en algún juego impar se quiere parar 1 minuto, se hace y punto. Me encantaría poder decir, hay que jugar de manera imprevisible, haciendo globos y dejadas etc… pero para eso primero hay que saber hacerlo bien y luego seguramente estaríamos incumpliendo uno de los consejos anteriores.

Busca los puntos largos

Hasta ahora ha sido casi todo coser y cantar para nuestros rivales, pero si ponemos en práctica estos consejos y buscamos alargar los puntos, es más fácil que los rivales se desesperen y empiecen a arriesgar más de lo necesario, al fin y al cabo son humanos. Otra ventaja de buscar los puntos largos es que si se alarga el partido, hay una probabilidad mayor de que alguno de nuestros rivales se canse antes, y falle más bolas, un partido largo siempre beneficiará al que va muy por detrás en el marcador aunque suene raro.

Prepara bien el partido

Tan importante es el partido en sí como el pre partido. Hay que preparar bien el partido, hablar con el compañero para planear estrategias y tácticas a desarrollar el partido, estar un buen rato antes de entrar en pista pensando en el partido. Fundamental hacer un buen calentamiento para entrar rápido en el partido desde el primer punto.

Ser capaz de improvisar durante el partido

Cuando vas ganando y te sale todo, ¿para qué cambiar? Sigues haciendo lo mismo que hasta ahora porque te funciona. Pero, ¿qué pasa cuando el partido no va como quieres?

En esos momentos es cuando tienes que ser capaz de cambiar el guión del partido. Es importante encontrar soluciones rápidas, cambiando el estilo de juego. Hay que evitar que el rival se sienta cómodo en la pista y comience a fallar. Para eso hay que ser de reacción rápida y saber afrontar las situaciones en el momento oportuno, lo cual no es nada fácil. No todo el mundo es capaz de leer un partido y saber cuándo cambiar de táctica o motivar al compañero para venirse arriba pero, al menos, hay que intentarlo.

El pádel es un deporte increíblemente psicológico en el que hay veces en las que todo te entra y otras que por desgracia todo sale mal, sin embargo, de poco sirve lamentar los errores. Mientras dure el partido hay posibilidad de darle la vuelta y a eso hay que aferrarse hasta el último punto.

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