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Una de las cosas que más nos cuesta a los jugadores amateurs en el pádel es ser consistentes en nuestro juego, el tener esa regularidad que nos hace ser fiables en una pista. Un día nos sale todo y al día siguiente no sabemos dónde meternos al décimo fallo seguido.

Quizás porque, en ocasiones, queramos empezar la casa por el tejado, quizás por falta de continuidad, no tenemos esa consistencia que debería tener nuestro juego, y eso es algo que nos impide mejorar, o tener mejores resultados.

Incluso, no hace falta irse de un día a otro, un mismo partido puede convertirse en una auténtica montaña rusa para nosotros. Haces un primer set muy sólido y, en el segundo, algo ha cambiado, porque no das una.

Para tener esa consistencia, debemos ser regulares en nuestro juego. Tenemos que mantener la concentración en cada punto y tratar de fallar lo menos posible.

Para ello, debemos ser capaces de ejecutar correctamente el golpe. Si no sabemos hacer bien el golpeo es más fácil fallar, es de cajón. Por eso, para asegurar, cuando elijamos el golpe más adecuado en cada situación, buscaremos siempre un golpe con el que nos sintamos cómodos a la hora de ejecutarlo.

Todo esto vendrá en función del tiro que haga el rival, las condiciones de la pista y de ti mismo. En función de cómo te sientas en la pista y la confianza en tus golpes, podrás jugar con más o menos margen de error y, en función de lo que requiera el partido y tu nivel, podrás jugar con mayor o menor velocidad de bola.

Todo esto siempre dentro de tus posibilidades. ¿Cuándo cometemos menos errores? Cuando nos ceñimos a lo que sabemos hacer. Si luego fallas, que por lo menos esa bola estuviera bien jugada.

Busca jugar con golpes que domines y ten paciencia. No te aceleres porque, cuando lo haces, acabas utilizando golpes que, o bien no dominas, o bien ejecutas mal por precipitarte.

Es difícil ser consistente cuando, por ejemplo, juegas una vez a la semana, o cada más tiempo. Entras a la pista y casi que ni te acuerdas de coger la pala. Ahí es más importante si cabe ceñirse a los golpes que te suelen ir bien. Pasa bola, juega con el margen de error, jugando con bolas más altas para que pasen la red, por ejemplo. La idea es darle continuidad a tu juego para entrar en el partido. Si fallas al principio, luego es muy complicado tomarle el pulso.

Fallar menos nos ayuda a tener más seguridad en nuestro juego. Si tienes que jugar una bola más para cerrar el punto, la juegas, no te precipites. Tampoco se trata de simplemente pasar bola, para cada golpe hay un momento y tú tienes que decidir si arriesgas más o menos.

Aprovecha los golpes que se te dan mejor y, trabaja los que te dan más problemas. Poco a poco tu juego será más completo y tendrás más recursos para utilizar en los partidos.

No hay una fórmula mágica para ser mejor jugador y ganar más partidos pero, la consistencia es una base sobre la que se debe asentar tu juego si quieres mejorar.

*Foto de World Padel Tour

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