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En una pista de pádel podemos encontrarnos con cualquier tipo de espécimen, a veces, incluso podemos ser nosotros mismos, pero hay que tener en cuenta que algunos comportamientos rebasan lo admisible… ¡Por el reglamento!

Aquí, vamos a dar algunos de los ejemplos más graciosos -y hasta desagradables, en algún caso-.

Es público y notorio que uno de nuestros redactores siente una pública animadversión por las camisetas sin mangas, incluso ha llegado a “maldecir” (cuando no cosas peores) a quien las usa. Pero solo lo hace en momentos de rabia o en podcasts, seguro que no es nada personal. Pues resulta que, en cierto modo, tiene el reglamento de su parte, pues este nos dice que no está permitido usar camisetas de tirantes ni jugar con “traje de baño”. También nos obliga a jugar con calzado deportivo, pero eso es algo que se presupone -o no…-. Habría que puntualizar que “camiseta de tirantes” y “camiseta sin mangas” no es lo mismo, pero, ciertamente, me gustaría ver una discusión sobre el tamaño de la “no-manga” entre nuestro querido redactor y un rival que usara una de esas camisetas que popularizó Rafa Nadal hace ya más de 10 años.

Otro de los puntos curiosos en los que el reglamento del pádel ataca al corazón de la mala educación es cuando nos habla de que está totalmente prohibido emitir “obscenidades audibles”. Desconozco si algún jugador profesional ha perdido puntos por esto o recibido “warnings”, pero, si ha pasado, me encantaría verlo. En pádel amateur, me cuesta imaginar la situación en la que una pareja se siente ofendida por el vocabulario obsceno del rival y le saca un warning, pero es algo que, quizás, debería ser costumbre habitual.

Un paso más allá sería recurrir a faltas de respeto de la índole de, por ejemplo, eructos, algo que, lamentablemente, ocurre -sí, ocurre-. En este caso, podríamos acogernos a cuando el reglamento habla de “conducta antideportiva”, pues este tipo de actitudes están consideradas socialmente como gestos de mala educación. Si esto pasara durante un punto, la solución es sencilla: parar el punto y dárselo por perdido al “sujeto maleducado”. Igual después surge alguna discusión, pero, como siempre, el reglamento -y la educación- manda.

Por último, otro tema curioso es el de la mala relación entre el reglamento del pádel y el consumo de alcohol. Es algo prohibido. No se puede entrar a una pista de pádel bajo los efectos del alcohol… So pena de descalificación. Desconozco si estar “de resaca” se adapta a lo sancionable por el reglamento, pero, en todo caso, si un árbitro de pádel profesional advierte síntomas de alcoholización puede realizar un control para asegurarse.

Después de todo esto, parece claro que el reglamento gana a la mala educación… ¡Si se aplica! Así que, a partir de ahora, esperamos que todos prediquemos con el ejemplo y seamos modelos de conducta deportiva.

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