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¡Churro va! Todos queremos jugar bonito, imitar a los profesionales… y que nos salga bien. Un remate x3, una dormilona, sacarla por la puerta… vamos, lucirnos un poco y hacer el punto del partido. Pero, al final, todos los puntos valen lo mismo.

Por eso, es momento de reivindicar los puntos de churro en el pádel. Esos puntos que no buscas pero, de lo mal que le das, te sale un puntazo.

El rival te aprieta y tú metes la pala de cualquier manera, la pasas a su campo y, del efecto que lleva, la bola sale por la puerta. La cara de los rivales es un poema y no puede más que decirse, “¡vaya churro!”.

Tú, que eres buena gente, pides perdón, avergonzado porque, en realidad, le has pegado con el canto, o mordida o vete a saber con qué. La cuestión es que esa bola acaba siendo punto para ti y, si un puntazo hace que el que lo haga se crezca un poquito, un churro es un punto que duele al rival. Tenían el punto controlado y se les ha escapado, “¡Venga! Pero, ¿cómo le ha entrado eso?”. Les mina la moral.

A ver, siempre está el que se viene arriba y dice eso de “¡No es un churro! Es lo que pretendía hacer”. Tampoco nos pasemos, que no nos sepa mal que nos salga un churro de vez en cuando, ¿no? Igual que el que le da a la cinta y le cae la bola en el campo contrario, o la bola que da en el canto de la pared lateral y cambia de dirección… todo cuenta.

¿Que de lo mal que le das despistas al rival y logras el punto? Pues oye, vale exactamente lo mismo que si hubieses sacado la bola x4. ¿Es un churro? Sí, pero es un punto más que se va a tu marcador.

*Foto de World Padel Tour

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