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Continuamos adentrándonos en el mundo de las palas de pádel y hoy lo hacemos con uno de los aspectos que más debemos tener en cuenta, el balance.

Ya os hemos hablado en alguna ocasión del tacto de las palas y del peso de estas. En concreto, el peso está relacionado con el balance y luego veremos el porqué.

El balance sería la zona donde se concentra el peso de la pala y si lo quisiéramos medir, lo podríamos hacer colocando la pala en una mesa e ir tirando del mango” hacia fuera de la  mesa perpendicularmente hasta que notemos que la pala esté a punto de caer. Ese punto sería su centro de gravedad y para conocer el balance habría que medir desde el extremo del mango hasta ese punto.

Personalmente no suelo medir el balance de esta forma. Pruebo la pala y ya por sensaciones veo el balance que tiene. A fin de cuentas el hacerse o no a una pala va por sensaciones  y lo importante antes de elegir una pala es probarla.

El balance va muy ligado a la forma de la pala. Si la pala es redonda puede tener un balance bajo o tirando al puño, lo cual hace que sea una pala muy manejable y, a priori, con buen control. Pero hoy en día también podéis encontrar palas redondas con balance medio, lo que ayuda a que tengan algo más de potencia y siguen siendo palas manejables. Para que veáis algunos ejemplos os dejo enlaces a palas redondas que hemos analizado para que veáis el tipo de balance que tienen: Asics Hybrid 2, adidas Supernova Control.

Luego estarían las de forma de lágrima. En principio este tipo de pala tendría un balance centrado. Sería el punto intermedio entre redondas y diamante pero hoy en día se pueden encontrar muchas palas con forma de lágrima con balance alto, incluso llegando algunas a ser palas cabezonas que, si se cogen en peso alto, pueden costar mucho de mover e incluso producir molestias en el brazo. Aquí van algunas palas con forma de lágrima que hemos analizado: StarVie Brava 9.1 Carbon, Viral Skynet.

Por último estarían las palas en forma de diamante, cuyo balance es alto, lo que hace que al estar alejado del puño sea menos manejable pero ayuda a la hora de rematar y hace que tengan más potencia, es la pala perfecta para pegadores. Si bien es cierto que aquí sí que se cumple el hecho de que las palas con forma de diamante tienen el balance alto y bastantes suelen ser cabezonas. Aquí una excepción a las palas de forma de diamante: Wilson Drone Power Lite.

También habría que aclarar cuando en un análisis decimos que una pala es cabezona es por que tiene el balance muy alto, tirado a la cabeza, y que cuesta mover, haciéndose pesada. En este aspecto además entraría el apartado del peso.

Una pala que tenga balance alto con un peso también alto tendrá mucha potencia pero por contra será una pala difícil de manejar, cuesta más mover la pala, y si es cabezona, puede provocar molestias en el brazo, incluso puede acabar provocando una lesión. No le pasa a todo el mundo, pero hay que ir con cuidado y si la pala es cabezona, mejor elegirla en un peso inferior del que solemos elegir las palas.

Aquí, por ejemplo, si es cabezona ya de por sí, mejor no ponerle protector, ya que añadiríamos más peso a la cabeza y sería peor.

Si quisiéramos subirle un poco el balance y el peso sí que podríamos optar por ponerle un protector, o incluso tiras de plomo. Este sería el caso de por ejemplo una pala redonda con el balance bajo y de poco peso. Buscando subirle algo el balance, se podría poner como decíamos un protector o plomo, pero vamos, esto ya sería ir haciendo inventos después de haberla cagado eligiendo la pala. Y es que si elegimos una pala con balance bajo y poco peso, será muy fácil de manejar pero no esperéis que tenga demasiada potencia.

Así que ya veis, a la hora de elegir la pala hay que fijarse en muchas cosas pero el aspecto del balance es fundamental y muy ligado al peso y a la forma de la pala y que sin probar la pala podemos equivocarnos en la elección.

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