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Hoy vamos a hablar sobre un tema tanto interesante como necesario, el mantenimiento de las palas de padel. Y es que hay cosas que solemos hacer que pueden hacer que se acorte la vida útil de nuestra pala.

Las más típicas ya las conocemos todos. Estampar la pala contra el suelo o la pared de pura rabia. He de reconocer que hace ya años rompí alguna así, no nos vamos a engañar, por aquella época jugaba poco y no es que tratara muy bien las palas. Podría haber dicho que fue por curiosidad, para ver qué pasaba, pero no, en uno de esos accesos de ira mandé la pala a morder el polvo. La pobre no llevaba ni protector y encima en pista de muro, así que os podéis imaginar cómo quedó.

Hoy en día la cosa ha cambiado mucho. Por ejemplo, gracias al protector de pala de padel te puedes ahorrar muchos sustos. Una de las cosas que más miedo me da es que cuando pruebo una pala de pádel nueva que no lleva protector hasta llegar al punto de no ir a por las bolas que van pegadas a las paredes laterales. Si es partido es en plan “¡bola al lateral no vale!”. Es como cuando te compras un coche nuevo y sufres por dejarlo por las noches en la calle, vas más despacio, ocupas dos plazas para aparcar… hasta que algún gracioso te hace la primera raya con una llave. Ahí ya es como que te quieres morir pero que si te hacen otra te duele menos, y así sucesivamente. Pues con la pala igual, o le pones protector a la primera de cambio o asume lo que va a pasar, por que una cosa es no estampar adrede la pala y otra muy distinta que vayas a por una bola muy pegada a la pared y…dolor. Mejor evitar problemas y, o bien comprar una pala que ya lleve incorporado protector, o bien ponerle uno nada más comprarla. Tened en cuenta que si se lo ponéis vosotros estaréis aumentando el peso y subiendo el balance. Así que si la pala de por sí es cabezona, tratad de adquirir la pala en un peso menor.

Hace unos días hablaba sobre dejar a la pala como castigo por fallar “una bola a huevo” en el maletero por la noche. Como amenaza va bien, pero no lo hagáis. Aunque se porte mal, debéis tratarla con cariño. Una pala no lleva bien las temperaturas extremas y puede llegar a afectar a la goma. Usad siempre la funda para guardarla, si luego va al paletero mucho y si además lleva forro térmico, ¡chapó!

La comunicación con tu pareja de pádel también puede salvar a tu pala. De hecho, hace unos días me pasó y aún me duele. Bola al centro que me viene bien, voy a por ella y, mi querido compañero, sin avisar… ¡zasca! golpea su pala contra la mía. Pfff, lo único que podría empeorar esta situación es que te dijera “esto me duele más a mi que a ti”. Y todo esto se podría haber ahorrado con tal de decir un “¡mía!”. Pero no, no habéis hablado y ahora no quieres mirar cómo ha quedado la pala. ¿Habrá raja? ¿se quedará en golpe? ¿por qué me tiene que pasar esto a mi?

Hay cosas que yo hasta hace no mucho no sabía que podían perjudicar a una pala de pádel. Cuando iba a clase de tenis , para recoger una bola siempre la golpeábamos con la raqueta para no tener que agacharnos. Pues tantos años haciéndolo para que resulte que esto no se debe hacer, y tampoco el tic de golpear la pala contra la zapatilla cuando esperas a que el rival saque. Tampoco va bien estamparla contra la rodilla, cosa que me pasa mucho haciendo bajadas de pared, aunque he de decir que mi pala lo aguanta bien, mi rodilla no tanto…

Otro factor que afecta negativamente a la pala es la lluvia. Intenta evitar jugar con lluvia, evidentemente si juegas en un indoor no hay problemas… siempre que no tenga goteras. Si tienes tanto mono de pádel que te da igual que llueva o truene, al menos después de jugar seca bien la pala con un trapo.

Que la pala no se moje, no golpearla contra el suelo, no exponerla a temperaturas extremas, dicho así recuerda a las reglas de Gizmo: no exponerlo a la luz brillante, nunca mojarlo y la regla más importante, nunca alimentarlo después de la medianoche. Y ya sabéis lo que pasó luego*. Con la pala de pádel no tendréis problemas con los Gremlins, eso sí, lo mismo os tenéis que rascar el bolsillo antes de tiempo. Así que ya sabéis, cuidad a vuestra pala o ateneos a las consecuencias.

*Y si no habéis visto Gremlins, ¿a qué esperáis?

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