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En ocasiones, en muuuchas ocasiones, nuestra cabeza va más rápida que nuestras piernas, o va más allá de nuestras posibilidades. Ideamos la jugada perfecta… pero no nos da para ejecutarla.

En otra ocasión ya hablamos de esas jugadas imposibles (para nosotros) y que luego sale lo que sale. Esta vez no va por ahí el tema. Vamos a hablar de esas situaciones en las que tenemos la jugada clara para el punto pero, por varias circunstancias, no podemos plasmarlo en la pista. No hablamos de sacar la bola x3 de revés con un doble tirabuzón, no, sino de jugadas bien pensadas pero mal ejecutadas.

Buena idea… mala ejecución

Y es que puede que tengas una buena idea y tengas claro cómo hacer daño al rival, pero siempre, siempre siempre, esa idea debe ser acorde a nuestras posibilidades, tanto físicas como técnicas, y tener siempre presente en el desarrollo de esa idea a nuestro compañero para no dejarlo vendido en caso de que no salga como teníamos pensado.

El físico no te da y la técnica…

La cabeza va más rápida que tus piernas. Te vas a marcar la jugada del partido pero… ¿cómo lo vas a hacer si no llegas a la bola?

Si la idea era buena pero para que te salga, no sé, quizás deberías poner la bola donde hagas daño de verdad al rival. Piensas, “una bola cruzada y profunda que pase al rival, le haga retroceder y me permita subir a la red y ¡pum!” La idea está ahí, no parece complicada, si no fuera porque tu primer golpe es poco profundo y centrado, aún así continúas y subes a la red, a un ritmo que a ti te parece alto pero que para los demás es a cámara lenta, y el rival que te mira con cara de “¿pero qué hace este?” contraataca con una bola a tus pies, sí, porque te ha pillado a mitad pista.

La idea es muy buena. En tu cabeza era espectacular y tenías las cosas claras pero, lo primero que debes tener claro es, ¿puedo ejecutar correctamente esa jugada? Aquí es vital hacer autocrítica y ser conscientes de nuestro nivel. Sí, casi todos nos creemos algo mejor de lo que somos… ¡hasta que alguien nos graba! ¿Por qué mundo cruel? Es algo que nunca hubieras querido ver pero que sirve para darse cuenta de todos los errores que cometes.

Marcarse un lujo de vez en cuando, si sabes cuándo te lo puedes permitir, es aceptable. Pensar constantemente en jugadas que no puedes trasladar a tu juego es algo que no te puedes permitir. Si tu físico es limitado no puedes exponerte a un tipo de juego que requiera demasiados esfuerzos y a bolas a las que no puedas llegar. Si tu técnica no es buena no puedes venderte con golpes complicados que te sobrepasen. Tienes que idear la jugada en función de lo que sabes hacer.

Sin complicaciones, a tu ritmo y siempre teniendo claro lo que puedes y lo que no puedes hacer.

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