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Qué cuesta arriba se nos hace en ocasiones un partido cuando el rival se adelanta en el marcador. Oyes ese “4-2” o “3-1” y es como si sobre ti cayera un yunque.

Un break no es el fin del mundo

Parece una gran diferencia pero, si lo piensas bien, ¡es solo un break! Cosa distinta sería si el rival nos estuviese apalizando y no fuéramos capaces de sacar adelante un juego pero, ¿un break?

Un break puede llegar por un momento de desconexión, más errores de la cuenta… pero se puede recuperar. Claro, lo ideal sería que fuéramos nosotros los que estuviésemos por encima del marcador, pasándole la presión al rival. Pero eso no siempre va a pasar y, en multitud de ocasiones, nos veremos por debajo del marcador.

¿Cómo afrontar un break?

Uno de los mayores problemas cuando nos hacen un break es que nos ponemos nerviosos y nos echamos una presión añadida encima. Nos entran las prisas por recuperar el terreno perdido y acabamos acelerándonos en la pista, jugándonos bolas que, de normal, no haríamos, y fallando más de la cuenta. Y, así, lo único que conseguimos es que el rival afiance esa ventaja e, incluso, la aumente y se sienta más cómodo en la pista, mientras que nosotros vemos cómo se va haciendo más complicado darle la vuelta al marcador.

Cuando la ventaja del rival es muy grande es cierto que hay que tomar mayores riesgos. De perdidos al río, no queda otra que ser agresivos y tratar de incomodar al rival. Sabes que está complicado y te la tienes que jugar.

Pero un break en desventaja no es una gran diferencia en el marcador, aunque a ti te lo parezca. Aún no es el momento de arriesgar. De hecho, es el momento en el que más concentrado debes estar, jugando con paciencia y lo más calmado posible. ¿Por qué? Porque si en ese momento comienzas a arriesgar y fallas, lo más seguro es que te acabes marchando del partido.

Te acaban de romper el saque. Paciencia, no tengas prisa, es importante que en los primeros puntos al resto el rival no consiga puntos fáciles. Tenemos que intentar que sean disputados y, si es posible, ganarlos, por lo menos para que el juego se decida de una forma ajustada y, así, pasar esos nervios al rival. Si te hacen el juego en blanco, ya no es que el rival consolide el break, es que va a jugar mucho más cómodo los siguientes juegos y el que tiene toda la presión eres tú.

Aprieta al rival pero no arriesgues en golpes innecesarios. Alarga los puntos buscando el fallo del rival, eso hará que le empiecen a entrar las dudas y puedan cometer más errores con su saque. No tengas prisa por querer recuperar cuanto antes la desventaja. Es importante que no confirmen el break . Sin pausa pero sin prisa. Las prisas hacen que cometamos más errores y eso, precisamente, es lo que no nos podemos permitir. Presiona al rival pero asegurando los golpes.

Ten paciencia y juega con cabeza. Piénsalo bien, ¡es solo un break!

*Foto de World Padel Tour

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