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Al nº1 del pádel mundial no se llega por casualidad. Solo un selecto grupo de los mejores jugadores lo pueden lograr y, desde el pasado lunes, Juan Lebrón está entre ellos por méritos propios.

Desde el pasado lunes es nº1 de forma oficial, pero de manera oficiosa lo es desde el pasado sábado, tras superar las semifinales del Sao Paulo Open, cuando lograba junto a Paquito Navarro pasar a la historia.

Porque, digamos, esta es la semana de Juan Lebrón pero, en un deporte por parejas, el hecho de ser nº1 en solitario es algo circunstancial, de hecho, a partir de la semana que viene, ese puesto lo compartirá con Paquito Navarro. Y es que, uno no sería nº1 sin el el otro, y el otro no sería nº1 sin el uno.

Pero, como decía, esta es la semana de Juan Lebrón, un jugador que con tan solo 24 años se ha encaramado a lo más alto del ranking profesional. Ya habrá tiempo de hablar de Paquito Navarro y de una pareja que, en principio, era una apuesta arriesgada.

El de El Puerto de Santa María ha puesto la rúbrica a su mejor temporada de la mejor forma posible. Un jugador que siempre ha destacado por su enorme clase y por su pegada. Esa plasticidad en sus remates tan característica, con un arqueo de espalda lejos del alcance de un jugador amateur.

Juan Lebrón en las semifinales del Swedish Padel Open 2019

Pero, más allá de la parte vistosa, que suele ser con lo que nos quedamos, está el Lebrón que se pone el mono de faena y ofrece un despliegue físico durante todo el partido envidiable, con un gran sacrificio en defensa. Quizás por eso, si lo analizas fríamente, puede que no sorprenda el verlo jugar en el drive.

Bien es cierto que es un jugador dominador en el revés pero, por cualidades, es un jugador todoterreno, que se adapta a ambos lados de la pista sin que su rendimiento se vea afectado. Un jugador moderno, que domina todas las facetas del juego, siempre ofreciendo espectáculo.

Por esa vistosidad en su juego, desde hace años que es un jugador reconocido en el circuito profesional, pero le faltaba dar ese salto de codearse con la élite.

Ya dejó destellos junto a Marcello Jardim para, posteriormente, dar un salto de calidad, junto a Juan Cruz Belluati, alcanzando las finales del Catalunya Master de 2018. Una de las grandes esperanzas del pádel español daba el paso definitivo para luchar por las cotas más altas en una temporada en la que terminaría jugando con Juan Martín Díaz, ni más ni menos.

Esta temporada llegaría la gran apuesta de jugar junto a Paquito Navarro cambiando de lado. Dos de los jugadores españoles más talentosos juntos, pero ahí estaba la duda del funcionamiento de ambos como pareja. ¿Funcionará Lebrón en la derecha? ¿Funcionarán a nivel de carácter?

Quizás, uno de los “debe” de Juan Lebrón era aguantar esa tensión en los momentos importantes, algo que se va mejorando con el tiempo. Curiosamente, algo en lo que le ha ayudado mucho Paquito Navarro, jugador que fallaba en lo mismo, pero que en los últimos tiempos ha sabido controlar. Posiblemente ahí esté una de las claves del éxito de esta pareja, y donde mucho tiene que ver la madurez alcanzada en el juego de Paquito.

A posteriori, está claro que la apuesta no le podría haber salido mejor. En el tercer torneo del año, el de Alicante, iba a lograr su primer título en el circuito World Padel Tour. Un inicio de año en el que vivía junto a Paquito una lucha de tú a tú con Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez.

Juan Lebrón en el Sao Paulo Open junto a Paquito Navarro

Cuando las cosas van bien, todo es más fácil. Llegaban los resultados, jugaban bien… pero entonces llegaba el baile de parejas tras la separación de Lima y Bela. No es que a partir de este momento sufrieran un bajón, pero sí es cierto que Paquito y Lebrón pasaban a un segundo plano con la irrupción de la dupla formada por Ale Galán y Pablo Lima en un primer momento y, después, de la de Fernando Belasteguín y Agustín Tapia.

Cinco fueron los torneos en los que, tras haber sumado siete finales con cuatro títulos, caían antes de llegar a la final. Lejos de hundirse, siguieron trabajando, buscando soluciones para volver a luchar por los títulos.

Una de las decisiones más difíciles, sin duda, la del cambio de entrenador. Uno de los artífices del éxito de este proyecto, Ramiro Choya, se despedía de Paquito y Lebrón, dejando paso a Marcelo Fernández, “El Negro”.

Pese a los rumores del cambio de lado, aguantaban lo que les había funcionado tan bien en la primera parte de la temporada y los resultados volvieron a acompañar. Final en Córdoba y, tras los malos resultados de Sanyo y Maxi, en Sao Paulo aparecía la oportunidad para Juan Lebrón de ser nº1.

No fallaron. Tras superar las semifinales, Juan Lebrón se convertía matemáticamente en el nº1 del circuito World Padel Tour y, lejos de relajarse, volverían a ganar un título tras casi cinco meses del anterior.

Tras lograr su primer título en Alicante, esta temporada han llegado cuatro más. Un nº1 logrado con todo el merecimiento y que le hace pasar a la historia como el primer nº1 nacido en España.

*Foto de World Padel Tour

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