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Cuando fallamos una bola, en muchas ocasiones, en vez de analizar de dónde viene el fallo, o bien no le damos importancia, o bien buscamos excusas.

Para poder mejorar en nuestro juego, es necesario hacer una cosa que se llama autocrítica, algo que alguno no sabe ni lo que es, y por eso es de lo que vamos a hablar hoy.

La autocrítica en el pádel

En ocasiones, nos creemos mejor de lo que somos por lo que, cuando perdemos o fallamos un punto, no concebimos que pueda ser más grave que un error puntual, aunque sea algo que se venga repitiendo.

No nos engañemos, en el deporte, pero en el pádel especialmente, tendemos a buscar excusas. El foco deslumbra, mi compañero es un paquete, el rival me desconcentra, mi pala es una mierda, las pelotas no botan bien, la pista está en malas condiciones… situaciones que, al final, son iguales para todos, pero que sólo te molestarán cuando falles.

Obviamente estoy generalizando, pero seguro que, si no a ti, a alguien que conoces le pasa. Ves jugar a gente un partido tras otro en los que siempre tiene un mal día o cualquier tipo de excusas. Lo ves siempre intentando golpes que se nota que no tiene ni idea de hacer, pero no le importa, sigue haciéndolo y tampoco se le ve muy preocupado de fallar.

Hay gente incapaz de hacer autocrítica de su juego, creyéndose que lo hace todo perfecto. Así pasa luego con los niveles hinchados, o esos compañeros que critican cada fallo de su compañero pero que, cuando ellos fallan, aquí no pasa nada. Claro, si luego pierden es por culpa del compañero.

Hacer autocrítica para mejorar

Sin analizar tu juego y hacer autocrítica es muy difícil mejorar. Si no eres capaz de ver en qué fallas, no puedes entrenarlo para solucionar el problema.

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Tienes un remate que duele a la vista, pero tú piensas que no es tu problema, es la pala que le falta potencia, tú eres el mejor. Que tu técnica sea lamentable no importa… imagínate que en vez de una pala fuera una pistola, al primer tiro ya se habría volado el pie. Pero la culpa es de la pala, las pelotas, los focos…

Alguien así es muy complicado que mejore su remate y, en definitiva, su juego. Sí, puede que suene la flauta y, sin saber cómo, de repente aprende hacer un remate de tan mal que lo hace, que lo acabe haciendo bien. Pero lo normal es que entre en un bucle de meto un remate bueno y hago cinco malos, y se estanque en su juego.

Si eres capaz de fallar una bola y luego ponerte a pensar “¿Por qué la he fallado?” y consigues analizar la jugada y darte cuenta que es por falta de técnica/mal posicionamiento/mala elección del golpe, tienes mucho camino recorrido para poder corregir tus fallos.

Lo primero es tener la voluntad de querer mejorar, lo segundo es aceptar que cometes fallos y lo tercero es buscar la forma de solucionarlos.

Una vez has analizado tu juego y sabes cuáles son tus puntos débiles, ya tienes material para trabajar. Busca un monitor que te ayude a corregirlos, grábate en vídeo para ver tus golpes y dónde fallas, o quédate a pelotear con tu compañero después del partido para que te haga indicaciones de lo que estás haciendo mal.

Trabaja tus puntos débiles y explota tus puntos fuertes

Cuando eres consciente de tus limitaciones te conviertes en mejor jugador. Cuando fallas sabes porqué ha sido y te servirá para los siguientes puntos.

Sabes cuáles son tus puntos débiles, pero también sabes cuáles son tus puntos fuertes y, con tus mejores golpes, son con los que vas a cubrir a los puntos débiles y a pelear durante el partido.

Hay partidos donde te das cuenta que el rival no es una maravilla, a priori. No destaca pero todo lo que hace, lo hace bien. No falla una bola, no se precipita, se le ve concentrado… porque sabe lo que tiene que hacer. Sabe cuál es su juego y se basa en los golpes que domina. Cuando falla un punto lo analiza, aprende dónde está el error y lo que tiene que hacer para que no vuelva a pasar.

Ese jugador puede mejorar mucho más que uno que técnicamente sea mejor, pero sea incapaz de pararse a pensar qué está haciendo mal en vez de buscar excusas.

Sobre esto, hace poco más de un mes en un partido me encontré a una persona contra la que jugué hace unos 4/5 años. De aquella época su nivel ha subido casi un punto, pero su juego sigue igual.

Una persona que en aquella época era de nivel bajo, pero él se pensaba mejor de lo que era y, por lo que parece, sigue igual. Una persona que puede subir dos o tres veces a la red en todo el partido, que se juega todos los puntos desde el fondo de la pista, por cada punto que mete falla tres o cuatro, pero es sí, cada vez que su compañero fallaba le criticaba. Cuando él fallaba no pasaba nada, por supuesto.

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Podría pasarme un día entero analizando su juego y sus fallos, pero es perder el tiempo. Pero me sirve de ejemplo extremo de no hacer autocrítica. Un jugador cuyo juego no ha evolucionado porque, cuando falla, en vez de ver por qué falla, prefiere buscar excusas y echar las culpas al compañero.

La autocrítica siempre constructiva

Hacer autocrítica siempre es bueno, pero siempre que sea constructiva. Fallas un punto y lo analizas. Vale, has elegido un mal golpe, que te sirva para la próxima. Pero, lo que no puedes hacer es machacarte por cada fallo. Una vez que has visto dónde estaba el fallo, a pensar en el siguiente punto, no le des más vueltas, todos fallamos, no te fustigues y sigue adelante.

Así que, ya sabes, antes de buscar excusas haz un poco de autocrítica, te servirá para progresar en tu juego.

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