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En el pádel, el juego en cada lado de la pista estaba definido principalmente a un jugador más defensivo que aguantara y armara la jugada en el drive, mientras que el revés se situaba el jugador con mejor físico y mejor pegada para definir los puntos.

Unos roles en la pista que cada vez van siendo más flexibles. Hoy en día, ni el jugador del drive es meramente un “frontón” ni el jugador de revés puede vivir en la red obviando las tareas defensivas.

Lo único que, con el tiempo, quizás no cambia, es la necesidad de encontrar una pareja equilibrada. Que un jugador cubra las carencias del otro y viceversa. Por supuesto que se pueden encontrar parejas de “pasabolas” o de “pegadores”, pero también es cierto que eso es más viable gracias a que poco a poco los jugadores son más completos en su juego y, pese a tener dos jugadores un estilo similar, cumplen si tienen que adoptar otro estilo.

Dos pasabolas no podrían jugar juntos si, por lo menos, uno de ellos no tuviese una pegada decente, o un punto mayor de agresividad. Igual sucede con dos pegadores ya que, si nadie defiende ahí, sería un desastre.

En el circuito profesional era algo que se veía más claro. Un jugador de drive clásico, defensivo, que trabajara la jugada para que definiera el revés.

Eso es algo que, desde hace unos años, va cambiando. El jugador de drive fue mejorando el remate siendo también un peligro en la red, mientras que el revés bajaba el culo en defensa.

Uno de los casos más llamativos en el pádel profesional sería el de Paquito Navarro y Juan Lebrón. Dos jugadores de revés que pasan a jugar juntos. De primero sonaba raro pero, una vez analizas las cualidades de cada uno, no lo es tanto. Por las cualidades de Lebrón, pasar a la derecha, no era una pérdida de potencial, y a la vista ha estado después de acabar siendo los nº1. Igualmente, jugadores de drive actuales, como Sanyo Gutiérrez, bien podrían jugar en el revés sin desentonar ni un ápice.

Esos roles del jugador de un lado y de otro evolucionan. En el pádel de hoy en día, salvo en niveles de iniciación, se necesita tener un juego más completo para ser competitivo. Antes, que un jugador de drive no tuviera pegada no era un problema, siempre y cuando defendiera bien. Hoy en día, si no tiene un remate medianamente consistente, está en inferioridad respecto a sus rivales y puede llegar a ser un handicap para la pareja.

Además, el dominar un mayor número de golpes y saber posicionarse bien, te permite poder jugar en ambos lados de la pista, algo que nos da más recursos tácticos para cambiar la dinámica de un partido.

Es normal que un jugador amateur esté más cómodo con alguna faceta del juego o domine más un estilo de juego pero, poco a poco, debe intentar desarrollar otro tipo de golpes, porque el juego así lo exige, pasando de la especialización en un lado a tener un juego más completo y adaptable a cualquier situación, para ser menos previsible y, al fin y al cabo, más competitivo.

*Foto de World Padel Tour

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