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Para ganar en el pádel no basta con ser técnicamente muy bueno, ya que influyen muchos factores en el resultado de un partido. Puedes ser muy bueno, pero junto a tu compañero no formar una buena pareja, por ejemplo.

Pero no es de las parejas de lo que vamos a hablar hoy, de eso ya hablamos hace un tiempo. Hoy vamos ha hablar de la parte mental del pádel, de hecho, este artículo se podría haber llamado “cabeza fría y p’alante” porque básicamente consiste en eso, en mantener la cabeza fría durante todo el partido.

Ya no sólo se trata de mantener la concentración y evitar despistarse con lo que pasa en la pista de al lado o por cualquier chorrada. Se trata de mantener la cabeza fría y evitar hacer tonterías porque se nos cruzan los cables.

Para los que somos de sangre caliente y a la mínima saltamos es realmente difícil, a la par que muy perjudicial. Un rival que ve que a la mínima te vas del partido te va a “putear” todo lo que pueda y más para que eso pase, y la culpa de irse del partido será única y exclusivamente tuya.

A veces, ser un poco alocado en la pista nos puede venir bin, pero siempre con control. Hay que ser paciente en el juego y ser agresivo cuando toca.

No se te puede ir “la pinza” porque has fallado una bola tonta, o la ha fallado tu compañero. Tampoco porque el rival sea un maleducado o te quiera robar un punto. Lo puedes pagar muy caro porque, una vez te vas del partido, es muy difícil volver. Cuando estás en ese estado es muy difícil pensar con claridad y lo normal es que elijamos durante un punto la opción incorrecta.

Foto de World Padel Tour - La importancia del coco en el pádel

Personalmente me ha pasado de ir ganando con mucha claridad, a un par de juegos de ganar el partido, y que el rival nos robara un punto descarado. “Jode” y mucho, pero lo que no puede ser es que estando haciendo un partido muy bueno, sólo por ese detalle, un sólo punto, se me fuera la pinza y ya no volví al partido. Evidentemente perdimos y me fui “contento”.

Hay que tratar de mantener una actitud “zen” durante el partido. Se necesita mantener la calma para buscar la mejor opción de juego, sin precipitarse. Tener claro que esto sólo es un juego y, si hay algo que no te haya gustado, lo comentas después del partido, pero no en caliente en medio del partido, porque lo único que vas a conseguir es calentarte más e irte más y más del partido.

Si te pasa, o le pasa a tu compañero, es fundamental la pareja. La pareja tiene que hacer ahí labor de psicólogo, tiene que intentar calmarlo y “llevarle de la manita durante el partido” para que no se pierda. Hay que tener mucha paciencia y mantener una buena comunicación.

Cuando estamos en ese estado de ira incontrolable, que parece que nos queremos comer a alguien, además de intentar relajarse hablando con el compañero, es importante que entre punto y punto nos tomemos nuestro tiempo  para intentar que se nos pase. Entre juegos o al finalizar un set, si tienes que coger e irte al servicio a lavarte la cara o a tomar el aire, lo haces. Tienes que pensar que el pádel es un juego y que vas a divertirte, no a enfadarte o a pelearte con los demás.

Además, piensa que no juegas tú sólo, esto es un deporte de parejas, y que tu compañero no tiene porqué pagar que tú no te sepas controlar. Así que, cabeza fría y “p’alante”. Ante las adversidades, o te creces y peleas o mejor te vas a tu casa.

*Foto de World Padel Tour

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