Compartir

“Juego mejor contra gente mejor”. “Es que cuando juego contra gente mala, me contagio”. Cuántas veces habremos oído (o dicho) estas palabras…

Parece que todo el mundo quiere jugar contra gente mejor (excepto en torneos, eh… ¡qué pillines!). Parece que cuando alguien pierde contra gente que no es claramente mejor, existe la creencia del “contagio de la maldad”. Veamos cómo se interpreta esto del modo más sencillo posible.

Cuanto más rápida viene la bola desde el otro lado, menos velocidad le tengo que imprimir yo para que salga rápida de mi pala (¡oh, sorpresa!). Ergo, cuanto más fuerte pegue mi rival, más fuerte pego yo. Cuando me viene una bola con más ángulo, yo la devuelvo con más ángulo.

Entonces… ¿juego mejor contra gente mejor? NO. ¿Juego a un ritmo más alto? Seguramente sí. ¿Voy a mejorar con esos partidos? Probablemente no.

¿Qué es el síndrome del 6/3 6/2?

Es el resultado típico de una pareja (o jugador) que “tiene muchos días malos”. Vamos, que juega fuera de su nivel. Son capaces de no llevarse a casa ningún rosco porque, efectivamente, no están lejísimos del nivel de sus rivales. Pero está por debajo y el resultado así lo refleja (aunque a veces duele verlo en uno mismo).

Pero el síndrome no acaba ahí. La cosa se complica cuando esa pareja (o jugador) juega contra gente que a priori es de un nivel similar (o más bajo)… ¡y pierde 6/3 6/2! ¿Qué ha pasado? La respuesta está en el swing: ha perdido la capacidad de llevar la iniciativa técnica del partido.

Cómo ha pasado esto y cómo se soluciona

Suele pasar por esa creencia en que jugar con gente mejor te hace mejor. Es una creencia falsa y lo expongo con un ejemplo. La bola me viene más rápida de lo que soy capaz de gestionar, hago un golpe “de emergencia”, no domino el juego prácticamente nunca, llego tarde a la bola, le pego “como puedo”… En definitiva, no asiento mi juego sobre golpes sólidos y mecanizados porque golpeo en función de la bola del rival y no al revés.

La solución más efectiva para tener el nivel técnico que, a priori, uno cree que es el suyo no tiene ningún secreto. Es lo que en “tenístico” se llama “hacer cubos”. Un entrenador con un cubo de bolas enfrente y repetición de golpes hasta la extenuación. ¿No queremos/podemos pagar un entrenador? No pasa nada. Mi consejo es jugar contra rivales que veíamos como ligeramente peores que nosotros y tratar de jugar con margen.

¿Qué quiero decir con jugar con margen? No fallar ni una bola. “Apretarla” a un 70%. Lo suficiente para llevar la iniciativa, alargar los puntos y dominar golpes.

Haciendo esto, el margen de seguridad con respecto a red, vallas y paredes será cada vez menor aún jugando a ese 70% y, así sí, mejoraremos. Es importantísimo no intentar hacer algo de lo que no estás seguro al 100%. En esta fase buscamos ganar solidez. No hacer winners.

Por último, un apunte respecto a la conveniencia de jugar partidos contra rivales de nivel superior en algunas ocasiones. Efectivamente, como es creencia popular, es necesario jugar con gente con más velocidad de bola para llegar a dar el salto que hará que ya no sean mejores. Pero no es nada recomendable jugar siempre con gente mejor. Eso, como hemos visto, lleva al estancamiento y, a menudo, a la frustración.

*Foto de World Padel Tour

2 Comentarios

  1. Como siempre muy buen articulo. Pero creo que jugando con rivales de mejor nivel tecnico y velocidad de juego, se gana destreza, y se sale del acostumbramiento del ritmo flojo y errático de juego. Uno se exige mas y logra hacer sus golpes con mas velocidad, entrena la concentración y tiene que resolver pelotas a las que no esta acostumbrado. A mi entender jugando con rivales de mayor nivel es la unica forma de ir subiendo escalones, aunque si coincido que hay que entrenar y afianzar mucho la técnica para subir y mantener esos escalones. Es mi humilde opinion de lo que siempre he observado durante 10 años de este hermoso deporte. Saludos desde Argentina

  2. Yo pienso que el problema es la falta de humildad, cuando se entra en la pista con jugadores a priori “inferiores” se tiende a jugar con falta de intensidad, (lo cual para mí es una falta de respeto), y por esta falta de intensidad a continuación vienen los errores provocados por mala colocación y/o ausencia de intensidad técnica. El siguiente proceso motivado por esta actitud es la pérdida de confianza y como consecuencia errores no forzados… Y premio hemos entrado en estado de contagio y al final del partido soltarsemos el postre diciendo que mal he jugado hoy.
    ¿De verdad todo esto es por culpa del contrario?. No rotundo, como dicen los curas, por mi culpa, mi culpa y solo mi culpa

Dejar una respuesta