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Mucho hemos hablado de los niveles en el pádel. Esos partidos a los que te apuntas y el rival, por lo que sea, no da la talla, y muchas veces lo achacamos a que se ha hinchado el nivel pero, realmente, también puede ser que el rival haya tenido un día malo, ¿no?

Los niveles y los malos días

Y el rival, ¿qué dice? Pues pone mil excusas, que si ha tenido un mal día, que si no se compenetraba con su compañero, que si no estaba acostumbrado a jugar con esas bolas… lo que sea.

Las cosas como son, cuando te apuntas a un partido con desconocidos, vas con la mosca tras la oreja por lo que te puedas encontrar.

Ves que se apuntan dos jugadores de nivel 4 y antaño pensabas que sería un partido entretenido. Hoy en día, que alguien se apunte con un 4 no quiere decir nada. Puede ser bueno, o puede ser flojo. Esos partidos son como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar.

La cuestión es que cuando sueles ser habitual de un club, más o menos sabes cómo van los niveles, pero cuando te vas moviendo por varios, la cosa varía mucho.

Sin ir más lejos, últimamente nos movemos entre dos clubes que están pegados. Son los que más te aseguran que cuando te apuntas a un partido se vayan a cerrar. Bueno pues la diferencia de niveles entre uno y otro club es bastante amplia. En uno te apuntas como 4 y sabes que va a ser un partido duro, en otro con ese nivel eres como Bela comparado con los rivales, es escandalosa la diferencia.

Y aquí viene el problema. Si tú vas con tu nivel al club que tiene claramente los niveles hinchados lo ganas todo, pero te aburres que da gusto. Pensarás, “pues súbete el nivel”, pero entonces entramos en el “si el se lo sube, yo también”, y así nos va, que en unos meses nos plantamos todos con el nivel para jugar previas de World Padel Tour.

También puedes decir, “no vayas más a ese club”. La cuestión es que si no, no juegas. Así que acabas aguantándote y jugando con gente peor que tú y, quieras que no, de tanto ganar puedes acabar pensando que eres mejor de lo que eres.

Total, que después de unos meses en los que sólo pudimos jugar en ese club, pudimos reservar en el otro club.

Partido contra dos jugadores de nivel 4. Un partido bien, pensamos. Fuimos en coche y volvimos en bicicleta. En mi vida me habían metido un doble 6/0…

La humillación y sus conclusiones

No puede estar pasando. Pierdes juego tras juego y solo puedes pensar en ganar aunque sea uno solo, pero no, ni eso… El rival parece un jugador profesional y tú alguien que juega a pádel por primera vez.

¿Qué pasó? Que nos pasaron por encima, sin más. Ellos jugaron bien, fíjate que no digo muy bien, y nosotros dimos pena.

De estos partidos que me he comido estando en el otro lado y te dices, “no te desconcentres y ciérralo rápido, pero vaya mierda de partido”. De gente que te fastidia el partido y piensas que no deberían hincharse el nivel.

Si a mi al final del partido me vienen y me dicen que me he hinchado el nivel, no puedo más que callarme. Lo único que se me ocurriría decir es que no soy tan malo y que he tenido un día horrible, lo cual es cierto, pero ellos no saben si ha sido un día malo o si todos mis días son malos.

No puedo poner ni una sola excusa a semejante derrota, pero yo sé que no me he hinchado el nivel. Entonces, ¿qué? Esto no quiere decir que haya gente que no se hinche el nivel, solo hay que ver a la gente que va al otro club, pero sí que es cierto que hay días en los que te pasan por encima y sólo puedes pedir perdón al rival por el “espectáculo” que has dado durante el partido.

Una vez se te pasa el calentón, analizas el partido para ver porqué te han pasado por encima. Dos conclusiones saqué de aquella paliza, una que su ritmo era muy superior, y dos que su posicionamiento en pista era mejor.

Ellos se plantaron mucho mejor que nosotros en la pista y en un duelo de tú a tú no había color. No podíamos aguantar su ritmo, perdíamos la posición constantemente y acabábamos fallando bola sí bola también. En vez de buscar soluciones nos ofuscamos, el brazo se te empieza a encoger y aquello acabó por la vía rápida.

El nivel en el pádel

La sensación era como llevar mucho tiempo sin jugar y estar perdidísimo en la pista ante un rival que sabía muy bien a lo que jugaba. El jugador de revés con mucho toque y el drive menos técnica pero que lo pasaba todo, además, una cosa fundamental, su posicionamiento era perfecto. ¿Defectos? Seguro que tendrían, pero como no les forzamos en ningún momento, sólo puedo intuirlos.

Y esto es lo que pasa cuando estás mucho tiempo jugando contra gente que es inferior a ti, que cuando juegas contra alguien que te complica las cosas, te barre.

Te has acostumbrado a un ritmo más bajo, a jugar con gente que no te exige, donde ganas más puntos por fallo del rival que por aciertos tuyos. ¡Qué importante es jugar habitualmente contra gente de tu nivel para no volverte comodón y no estancarte en tu juego! Luego puedes jugar partidos contra gente peor a modo de entrenamiento y probar cosas, o contra gente mejor para probarse y ver tus progresos.

¡Ay, los niveles! Cómo nos hacen sufrir.

*Fotos de World Padel Tour

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