Los excesos y el pádel

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Los excesos y el pádel

Las navidades, esas fiestas para pasar con la familia e ir de comida en comida como si cada una de ellas fuera la última que vayas a tener en tu vida, así en bucle desde el 24 de diciembre hasta el 6 de enero.

Pero, entre comida y comida, dejas un hueco para tu partido de pádel. Ya sea porque tu partido sea innegociable o porque te pongas como excusa hacer un poco de deporte para quemar los excesos de estos días.

Aunque sea una pachanga, hay que prepararse para el partido, pero en estas fechas es complicado. La alimentación sana para hacer deporte pasa a ser algo diferente. Cambias tu habitual plato de arroz por cuatro entrantes, cinco platos principales, tres postres y los turrones. Empiezas a comer a las 2 y acabas a las 6 del día siguiente.

Miras el reloj y, ¡oh!, te tienes que marchar ya o llegarás tarde a tu partido. Lo bueno es que no necesitas coger el coche, con lo hinchado que estás te puedes tirar al suelo y echar a rodar hasta el club.

Llegas justo porque, además, en estas fechas hay un tráfico de coj…. y no te da tiempo ni a calentar, lo cual te da igual porque de todas formas no lo hubieras hecho tampoco. Hace frío y no quieres ni pelotear. Lo peor de todo es, que pese a no durar ni dos minutos, ya notas que te falta el aire.

¡Comienza el partido! Cualquiera lo diría, porque eso parece una carrera de caracoles. Tienes menos movilidad que un Playmobil. No puedes más y… ¡solo han pasado cinco minutos! Asúmelo, estás en la mierda.

Ufff, también se te ha pasado el efecto del alcohol y ya no estás achispado. Solo te queda la triste realidad, que como te muevas un poco vas a quemar la comida de hoy y hasta la del año pasado… ¡pero en el váter!

En tu cabeza te dices que no vas a volver a jugar a pádel hasta que se acaben las navidades.

Por fin acaba el partido, te vas a despedir y tu compañero te dice, “¿mañana otro partido?”, “¡claro!”.

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