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En el pádel, como en la vida, hay una serie de pecados capitales en los que un padelero no debería caer o, al menos , intentarlo. Sí, en muchos momentos es complicado no caer en la tentación, y si no puedes y pecas, hazlo a lo grande, ¿no?

Vamos al lío. Estos son los pecados capitales del pádel. Sé bueno e intenta no caer en ellos y sino, ¡que no te pillen!

Los pecados del pádel

Lujuria

Quién no ha visto jugar a una pareja y ha pensado “Ay si yo jugara con ese y no con el muerto de mi compañero. Ni un partido íbamos a perder”.

Mientras todo se quede en tu cabeza no pasa nada, a la mayoría nos ha pasado. Eso sí, que no se te escape en voz alta, que está feo decir eso. Siempre va a haber alguien que juegue mejor que tu compañero, pero es el que tienes. Respétalo, al menos hasta que le des la patada.

Gula

Cómo te gusta llenarte de bola, ¡eh! Bola que viene, bola que te juegas. Relaja un poco y juégatela sólo cuando la tengas clara.

Avaricia

Llegas al club y, antes de entrar a la pista, le dices a tu compañero “¿Ves toda esa parte de la pista? Pues es mía, tú quédate en el rincón mirando, a ver si aprendes algo”.

A ver, que invadir la parte de pista de tu compañero a veces es hasta necesario, ya sea para cubrirle o porque puedes golpear tú más fácilmente que él, pero no tomes por norma invadir constantemente el lado de tu compañero hasta tenerlo pegado a la reja.

Pereza

Pffff, este es de mis favoritos. Me da pereza hasta escribir esto.

Te llama un amigo y te dice “¿Este sábado un pádel a las 9?” Y tú sin pensarlo dices que sí. Pero llega el sábado y estás tú tan bien en la cama y la pereza se apodera de ti. Total, que el sábado a las 8 le mandas un mensaje a tu colega en plan “Oye que no voy a llegar porque tengo una rueda pinchada y estoy en el pueblo y que os busquéis a otro” Acto seguido te vuelves a dormir. ¡Qué!, ni que fuera el único que lo ha hecho.

Ira

Hay gente que no sabe perder o simplemente van a desahogarse a una pista de pádel del mal día que han tenido. ¿Y quién lo paga? Pues sus compañeros y rivales. Falla un punto y le echa una bronca a su compañero porque es culpa suya. Falla su compañero y le hecha otra bronca porque ha fallado. Se mueve por la pista de pádel cual hooligan.

Envidia

Qué fea es la envidia, ¿no? Esa gente que que en un partido va su compañero y le dice “Joder, qué bueno es el rival” y le contesta “Qué va, no es para tanto. Si jugáramos bien les ganábamos fácil”. El rival saca la bola x4 y él “A esa llegaba pero me he resbalado”. Le hace un puntazo en los morros y él “Vaya chorra, le ha dado tan mal que me ha desconcertado”, “Con ese palón hasta mi abuela gana”.

Soberbia

Las cosas como son. Últimamente en el pádel abundan los soberbios, gente que realmente es buena jugando, pero no tanto como se creen, y con una actitud chulesca. Gente que cuando abre un partido en la web de un club, en comentarios deja un “sólo jugadores del nivel XXX” normalmente de su mismo nivel. Para qué aceptar jugar contra gente algo peor… no vaya a ser que le toquen la cara.

Claro, si pierde siempre tendrá la excusa de turno, “Me ha tocado un paquete de compañero”, “La pista no estaba en condiciones”… no hay nadie mejor que él (poniendo excusas).

 

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