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Hoy nos adentramos en terreno pantanoso, puesto que vamos a hablar de un tema que genera mucha controversia, los pelotazos en el pádel.

Los pelotazos en el pádel

Evidentemente, a nadie le gusta que le den un pelotazo pero es una parte del juego. Sabes que puede pasar aunque, cuando de repente recibes uno, muy bien no te sienta.

Claro, también depende de qué tipo de pelotazo se trate. No es lo mismo que estés a mitad pista y el rival te de al hacer un remate, que estando en la red y te tire a dar.

El pelotazo sin querer

En la mayoría de casos entendemos que es sin querer. Yo, por ejemplo, cuando voy a rematar no pienso en si le voy a dar o no al rival, busco hacer un buen remate y ganar el punto. No pienso “uy, está a mitad pista y lo mismo le doy, mejor no remato”. Si estás mal colocado en la pista y no eres capaz de reaccionar, te pediré perdón, pero no es mi culpa si te he dado.

Sí que es cierto que, en ocasiones, le pegas mal y la bola impacta donde no querías. No somos perfectos y alguna bola se nos puede ir al cuerpo del rival. Son los gajes del oficio y nos tenemos que aguantar. ¡Incluso le puedes dar un pelotazo a tu compañero! ¿A quién no le ha pasado eso?

En mi caso, de primeras, no me lo tomo muy bien. No me hace gracia que me den un pelotazo. Pero todo depende del tipo de pelotazo que me den, como decía antes. Si el rival remata, la bola da en el suelo y luego me da, me aguanto. Si se le va sin querer y me da fuerte, me jode mucho, pero me muerdo la lengua porque entiendo que esto puede pasar en las dos direcciones.

Foto de World Padel Tour - pelotazos en el pádel

*Foto de World Padel Tour

Pelotazo intencionado

Pero luego está el pelotazo intencionado. Este es el que realmente molesta, y donde lo podemos dividir en dos grupos.

Buscando el cuerpo

Primero estarían esos golpes donde vas buscando el cuerpo intencionadamente pero sin maldad.

¿Qué quiero decir con esto? El rival está pegado a la red y buscas una bola al cuerpo para que no pueda reaccionar y falle la devolución. En vez de tirarle un globo o buscar el hueco, lo que buscas es que no le de tiempo a reaccionar.

Esto es algo que cuando empecé a jugar me molestaba. Lo veía hacer mucho y no lo entendía pero ahora, dependiendo de la situación lo busco, y lo veo normal.

Esto sería un poco como cuando le tiras una bola a los pies al rival para que no la pueda, o le cueste mucho, devolverla. Aquí lo mismo, estáis los dos en la red y le buscas el cuerpo para que no esté cómodo a la hora de devolverla. Es la típica bola que te da tiempo a meter la pala pero sin direccionar el golpeo.

Yo, por ejemplo, en algunas ocasiones lo hago con las voleas, pero también con las bajadas de pared. Cuando el rival está en la red, le busco el cuerpo si no veo claro el hueco para tratar que falle. Son bolas que no van a hacer daño, porque da tiempo a poner la pala, simplemente evitas que le de tiempo a pensar.

También son muy útiles cuando estás bandejeando y el rival trata de subir a la red. Cuando ya esté cerca de la red, suelo apretar con la bandeja y tiro al cuerpo, por lo mismo que decía antes.

Estos casos suceden mucho, por ejemplo, en el circuito World Padel Tour. Los jugadores buscan el cuerpo del rival para cerrar el punto. Es normal que se lleven algún pelotazo y no por ello desde fuera hay que tomarlo a mal, lo digo porque luego ves que hay un pelotazo y la gente pita. Lo repito una y mil veces, los pelotazos forman parte del juego, salvo que haya maldad en ellos.

Habrá gente que esto lo vea normal y otros pensarán que está feo pero, en estas situaciones, sólo te llevas un pelotazo si no estás atento, estás mal posicionado o tienes pocos reflejos.

Foto de World Padel Tour - Pelotazos en el pádel

Pelotazo a hacer daño

Luego tenemos los pelotazos intencionados que van a hacer daño, que los hay, aunque, afortunadamente, no pasa demasiado.

En mi vida me he llevado muchos pelotazos con sus respectivos tatuajes. Unos más dolorosos que otros, unos más evitables que otros… pero hay uno en concreto que no perdono.

El rival desde el principio se veía que era gilipollas, y lo digo con todas las letras, G-I-L-I-P-O-L-L-A-S. De esos que más que a divertirse van a molestar y desahogarse cual hooligan en un campo de fútbol.

Todo el partido provocando hasta que se me quedó una bola corta y alta en la red. Parecía que el tío lo iba buscando y vaya si la aprovechó.

Bueno pues, como me lo vi venir y estaba yo en la red, me agaché y me cubrí la cabeza, ¡y menos mal! Me dejó un tatuaje en el brazo que para qué y afortunadamente fue en el brazo, porque sino me da en la cabeza.

Si tú sin querer le das a alguien semejante pelotazo, ¿qué harías? Yo iría corriendo a pedirle perdón y ver cómo está. Él no, el se fue a sacar. No se le pasó por la cabeza pedir perdón hasta que me levanté y me cagué en todo. No soy de encararme con el rival, pero hay un límite y ahí lo pasó de largo. Una cosa es dar un pelotazo para ganar el punto y otra ir a hacer daño.

Me han dado pelotazos en el ojo, en la cabeza, en la espalda, en el pecho, incluso en los huevos, pero, aunque duelan, sabes cuando van a hacer daño y cuando no. Y, ese pelotazo en concreto, iba con muy mala intención.

Conclusión

Entonces, ¿qué quiero decir con todo esto? Que hay pelotazos y pelotazos, algunos inevitables, otros “aceptables” y otros que no tienen cabida en este deporte.

A todos se nos puede ir la bola, o pensar que la mejor solución es buscar el cuerpo, pero no es aceptable buscar un pelotazo por despecho.

1 Comentario

  1. Y si al momento de golpear la bola, escuchas un “TOMAAA!!”, luego te da el pelotazo, y termina sin unas disculpas, imaginate… En el club donde juego pedí no volver a compartir pista con ninguno de ellos.

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