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El pádel es un deporte por parejas, por lo que no valen los individualismos. Cuando estamos en la pista no debemos olvidarnos que al lado tenemos otra persona con la que hay que ir a muerte mientras dure el partido y tratar con respeto en todo momento, cuando se gana ganamos los dos y cuando se pierde perdemos los dos. Es tan fácil como no hacerle a tu compañero lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

Por eso, en la pista hay que evitar ciertos comportamientos, por muy en caliente que estés y aunque a veces resulte difícil contenerse, tanto si es con tu pareja habitual o alguien con quien es la primera vez que juegas.

Una de las cosas más comunes que un buen compañero no debería hacer es recriminar los fallos del otro. En el pádel se falla, es normal, igual que falla tu compañero tú también lo haces, es parte del juego y hay que asumirlo. Si en vez de reprocharle por sus fallos le apoyas, será más fácil que se vaya entonando.

Un buen compañero no está continuamente corrigiendo al otro. Está bien hacerlo en momentos puntuales algún tema de posicionamiento pero no debe ser algo sistemático y de malos modos. ¿Quién no ha jugado con alguien que no paraba de corregirle cual profesor de instituto? Es algo insufrible.

Antes decíamos que era importante apoyar/animar al compañero cuando falla para que no se hunda, pero también es importante la actitud que tengamos. Si cada vez que falla le decimos que no pasa nada pero se lo dices con cara de asco, no se soluciona nada. No se puede estar haciendo gestos ni poniendo caras de enfado o exasperación, ya que lo único que se consigue es crear un mal ambiente con el compañero. La actitud siempre debe ser positiva, y si no es así, mejor irse a casa ya que esto es un juego y el objetivo es pasárselo bien.

compañero de pádel

Otro aspecto relacionado con todo lo que estamos comentando es la comunicación. Un buen compañero mantiene una comunicación fluida durante todo el partido con su pareja para dar ánimos, comentar estrategias, corregir fallos… en el momento en el que dejas de hablar con tu compañero es que algo va mal.

Si hay una bola dudosa y tu compañero la ve clara, aunque esté equivocado, no le quites la razón delante los rivales, al menos a mi no me sienta bien. Dale tu opinión en “privado” y aunque no estéis de acuerdo, al menos queda entre vosotros dos.

Un buen compañero no llegaría a la pista y antes de saludar diría “yo sólo juego en el revés”. Unas veces cede uno y otras cede otro, pero no hay que ser intransigente y dialogar las cosas.

Que te hagan la nevera está feo, pero que te la haga tu propio compañero no tiene nombre. Un buen compañero no arrinconaría a su compañero en una esquina sin dejarle tocar bola. Otra cosa es que tu compañero te pida que le invadas pero ese es otro tema.

Esto puede parecer una tontería, pero es algo molesto y es cuando tu compañero va a sacar y le pasas la bola con el pie. No te cuesta nada agacharte y dársela en la mano.

Sé un buen compañero, incluso si tu pareja no lo es. De nada sirve ponerse a discutir en mitad de un partido. Aguántalo el tiempo que dure el partido y si cuando termine no quieres volver a jugar con esa persona en tu vida, en tu derecho estás.

Y por favor, sé un buen compañero y lleva tú también de vez en cuando un bote de bolas y que no le toque a tu pareja estar siempre pendiente de llevar un bote en su paletero. Ah, y no le dejes colgado en la pista diez minutos calentando con los rivales mientras piensa donde co….. está su compañero.

Pero si hay algo que un buen compañero no haría es irse a casa sin tomarse algo con su pareja después del partido, ¡eso es sagrado!

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