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Para poder jugar un partido de pádel hacen falta algunas cosas sí o sí. Evidentemente hace falta tener una pala, por ejemplo. Eso es algo que todo el mundo tiene claro, ¿no?

También hace falta un bote de pelotas. Esto ya parece que se tiene menos claro, ¿no? O se tiene claro que siempre las va a llevar el mismo “pringao”.

Haría falta también ropa y calzado adecuado para jugar y, por supuesto, una pista donde jugar.

Ser cuatro también sería un detalle importante para poder jugar. En ocasiones falta alguien y toca apañarse, pero bueno, que por lo menos seáis dos para pelotear.

Vale, todo eso son cosas evidentes que hacen falta para jugar, aunque haya algún despistado que no se acuerde que necesita una pala para jugar. Pero hay otras cosas que si no suceden, parece que no sea un partido de pádel de verdad.

Qué no puede faltar en un partido de pádel

Llegas tarde

El día antes del partido hablas con tu compañero y os decís, “Esta vez vamos con tiempo y preparamos el partido”. Tonto de ti que llegas media hora antes y estás ahí plantado, esperando, y acabas peloteando con los rivales mientras estos te dicen que ya pasan 5 minutos de la hora y que dónde está tu compañero.

¿Bola mala?

¿Qué sería de un partido de pádel sin que haya alguna tensión? “Esa bola es mala” – “Tú sí que eres malo, y yo no te digo nada”. Que si el saque ha sido malo, que si te ha rozado el pantalón… Siempre tiene que haber alguna discusión por una bola “dudosa”, ya sea con amigos o con desconocidos.

¿Te imaginas un partido sin ninguna discusión? “¿Esa bola puede que haya sido mala? – “Yo creo que no, pero podemos repetir el punto” – “Muy amable, pero no hace falta. Confío en su palabra”. ¡Qué aburrimiento!

¿Cómo vamos?

Por muy concentrado que estés, ¿en qué partido no tienes que preguntar más de una vez por el resultado?

No pasa nada por reconocer que eres un despistado y que cada 2×3 se te olvida cuál era el marcador, el problema viene cuando el rival se aprovecha de la situación y se suma algún juego de más. En ese momento intentas hacer números y te explota la cabeza.

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El pelotazo

Si no te vas a casa con un tatuaje nuevo es como si no hubieses jugado a pádel. Esto es así, en un partido competido te vas a llevar un pelotazo y lo sabes.

Y, aún sabiéndolo, en el momento en el que te lo llevas no puedes evitar decirle a tu compañero, “Lo ha hecho adrede el muy….”. Son lances del partido, pero en eses momento lo que te apetece es lanzarle la pala a la cabeza, “¡quítate dichosa cuerda de seguridad!”.

¡Era tuya!

No hay partido en el que tu compañero y tú no os “comáis” una bola por el centro. Eso sí, os miráis y os decís al unísono “¡era tuya!”, “¡No!¡Tuya!”. Mientras tanto los rivales se dicen “Deja que se maten entre ellos”.

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Aquí, ¡eh!

Siempre aparece ese momento en el partido en el que tu compañero te dice, “Aquí, ¡eh! Aquí “rompemos su saque”/”cerramos el set/partido””. Luego pasa lo que pasa, pero oye, qué bien queda la frase.

Solo es un break

Tampoco puede faltar el comentario de “Solo es un break. Rompemos el suyo y ya está” después de que te rompan el saque. Fácil, ¿no? Te sacan dos juegos de ventaja, pero con un break todo se soluciona.

Qué fácil es decirlo, pero qué difícil resulta luego hacerlo. Pero es que, aunque vayáis perdiendo 6/0-5/0 os decís, “Venga, que aún podemos”. Más moral que el Alcoyano.

Ahora jugamos en serio

Es inevitable que en esos días que vas perdiendo, en algún momento le digas a tus rivales, “Venga, que ahora jugamos en serio” con una sonrisita en plan gracia pero también en plan “Ahora os vais a enterar”.

En un partido que se precie debe haber algo de tensión pero, al final les dices a tus amigos, “Nos tomamos algo, ¿no?”.

*Foto de portada de World Padel Tour

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