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Uno de los mayores pecados que se pueden cometer en el pádel es subestimar al rival. Llegar a la pista, ver al rival y pensar que vas a ganar fácil sin haber empezado a jugar.

Y es que los prejuicios son muy malos. Aún no sabes ni cómo juegan pero, por el aspecto ya piensas que está ganado. O bien porque los ves y son ya veteranos, porque aparentan una condición física “descuidada”, o porque en el peloteo bien tienen una técnica inexistente o no pasan una bola.

¿Sólo por esto el rival va a ser peor que tú? Evidentemente no pero, en muchas ocasiones, se nos forma en la cabeza la idea de que el partido va a ser fácil.

Personalmente, en una pista de pádel tengo muchos defectos, pero entre ellos no se encuentra el de subestimar a los rivales.

Hasta que el partido no ha terminado no me fío ni de mi madre. Me da igual a quién tenga delante, no bajo el pistón hasta que acaba el partido.

Si piensas que eres mejor, perfecto, gana en dos sets y ya en el tercero haz lo que quieras, pero durante el partido aprieta.

No importa que el partido comience con un 6/0 a tu favor, hay que seguir apretando igual, y si puedes ganar en dos sets mejor. A mi me han hecho algún 6/0 en el primer set y luego he ganado bien. Hay días que entras frío en la pista pero, en cuanto coges ritmo, terminas imponiendo.

¿Por qué digo esto? Uno de los últimos partidos que he jugado fue contra una pareja de veteranos. Comenzamos el partido y nos ponemos 5/0 en nada.

Todo va bien, los tenemos controlados, el partido de cara… pero mi compañero decide bajar el pistón voluntariamente porque le sabía mal.

En un partido con poco ritmo sabes que si te vas lo puedes pagar muy caro, por eso cobra mayor importancia imponer tu ritmo y mantener la concentración.

Puede pasar que con tanta superioridad, subconscientemente, bajes el ritmo. Vale, a todos nos ha pasado. Pero hacerlo voluntariamente, personalmente, me parece una falta de respeto tanto al compañero como a los rivales.

Al compañero, además de falta de respeto, lo sacas del partido. A mi por lo menos, porque no puedo entender esa actitud. Quizás pienses que soy un poco exagerado pero si hay algo que no perdono a mi compañero es bajar los brazos o subestimar al rival.

Que mi compañero falle no me importa, todos fallamos, siempre y cuando lo dé todo en la pista de pádel.

Lo que sucedió a continuación seguro que no te sorprenderá. De 5/0 pasamos a 5/6, forzamos tie break y ahí palmamos fácil.

¿Por qué? Porque ellos eran veteranos pero no mancos. Que tengan menos físico que tú no implica que sean peores. Son personas mayores, pero saben suplir sus carencias. ¿Que no tienen un gran físico? Sí, pero se posicionaban muy bien en la pista.

Malos no eran, simplemente nosotros salimos más enchufados y no les permitimos entrar en el partido… hasta que mi compañero decidió abrirles la puerta.

A partir de ahí empezaron a hacer su juego y, claro, ves que te remontan, quieres apretar pero has bajado el ritmo y recuperarlo cuesta mucho. Tú estás “out” y a ellos les empieza a salir todo.

Le has dado vida a tus rivales y lo pagas muy caro. Por alguna de aquellas, con un set abajo y 2/4 en el segundo remontamos, pero para mí eso es lo de menos.

Da igual que el rival sea mucho más mayor que tú, que parezca que no se puede ni mover, que tenga un golpeo muy feo… no los subestimes nunca. Si les ganas fácil en dos sets pues, oye, si queréis cambiar las parejas para que esté igualado… ya como veáis, pero no pienses que ya has ganado antes de empezar y vayas a medio gas.

Respeta a tus rivales, que luego vienen las sorpresas negativas. En una pista de pádel puede pasar cualquier cosa. Que un rival que en el peloteo parecía bastante malo y luego resulta que es mucho mejor que tú, que individualmente sean flojos pero como pareja sean muy difíciles de superar… Nunca subestimes al rival.

*Foto de World Padel Tour

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