Compartir

¿Quién dijo que el pádel no era un deporte de riesgo? Esto es algo que nos preguntamos muchas veces cuando estamos en medio de un partido.

Y es que en una pista de pádel puede pasar casi de todo, y sobretodo si, como ya hemos comentado en alguna ocasión, la pista no está en las condiciones que debería por culpa de un mal mantenimiento. En el pádel hay muchos cambios de ritmo y como la superficie no tenga la cantidad adecuada de arena, las que acaban sufriendo son nuestras articulaciones. Esas pistas en las que en cuanto paras un segundo luego cuesta horrores volver a ponerse en movimiento, se te quedan clavados los pies y en los giros acabas con tobillos y rodillas doloridas… Luego al día siguiente te cuesta horrores hasta andar y que no hayas acabado con un esguince, los dichosos esguinces que tan fáciles son de hacerse jugando al pádel.

Por contra, también puedes acabar tocado si la pista resbala demasiado debido a un exceso de arena. Hay que ir con mucho cuidado con este tipo de superficies, y no sólo porque puedas acabar estampándote contra una de las paredes. Lo repetimos mucho, pero es que es fundamental un buen mantenimiento de las pistas para evitar lesiones.

via GIPHY

Por que no todas las lesiones se producen por culpa de un mal mantenimiento de las pistas. Lo bueno que tiene el pádel es que puede jugar cualquiera, lo malo es que mucha gente se mete sin más sin ningún tipo de preparación. No es necesario tener la preparación de un atleta, pero al menos realizar un buen calentamiento antes del partido para no entrar fríos a la pista. Por que luego pasa lo que pasa, entras directamente a la pista sin calentar, se fuerza para llegar a una bola complicada y… crack, te acabas de romper para al menos un mes.

Como hemos dicho antes existe otro riesgo, y son las paredes. ¿Quién no ha ido a por una bola y ha acabado empotrado contra el cristal? Acabas con el hombro magullado pero puedes seguir. Pero algunas veces estamos tan concentrados mirando a la bola que no vemos donde pisamos, si, y acabas apoyando el pie en la zona donde se junta el cristal con el suelo y ale, ¡esguince! Por si alguien piensa que esto no pasa, aquí uno que se hizo un esguince así.

Otro tipo de lesiones viene por, o bien un mal remate, o bien una mala elección en la pala (ya sea por el peso o por el tacto). Codo, hombro… estas son el pan de cada día en una pista de pádel.

El tema de los pelotazos todos lo tenemos asumido. Cuando entras en la pista sabes que es muy probable que te lleves un tatuaje nuevo para casa, ya sea accidental o no (que los hay muy gratuitos). Pero siempre hay algunos más dolorosos, como por ejemplo un pelotazo en el ojo.

via GIPHY

Pero uno de los mayores riesgos que hay en una pista de pádel no es otro que el de llevarte un palazo. Y ya no hablo de que tu compañero te de un palazo, que también, sino que te lo des tú.

En alguna ocasión hemos visto como algún jugador profesional al rematar ha soltado la pala, con tan mala suerte de que se le rompiese la cuerda de seguridad, y esta ha salido volando pudiendo golpear al rival. También que vayan dos jugadores y mientras uno le da a la bola, su compañero le acabe dando sin querer (o no…) a él con la pala.

Pero, ¿y cuándo nos damos nosotros mismos con la pala? A mi me pasa mucho, sobretodo últimamente, con las bajadas de pared que al terminar el gesto acabo dándome con el canto de la pala en la rodilla. Es muy doloroso y te deja con la rodilla magullada durante una buena temporada, tanto es así que estoy pensando probar a coger la pala con la zurda para compensar los golpes en las rodillas, que mi rodilla izquierda ya no da para más. Parece que tenga un imán de palas en las rodillas. ¿ A alguien más le pasa esto o sólo me pasa a mi por torpe?

Al final habrá que jugar al pádel con más protecciones que un jugador de fútbol americano por que sí, el pádel es un deporte de riesgo.

*Foto de World Padel Tour

No hay comentarios

Dejar una respuesta