Compartir

¿Quién no ha oído alguna vez eso de que el pádel femenino es aburrido de ver? Son muchas personas a las que se lo he oído decir, así que hoy vamos a intentar explicar por qué nos gusta el pádel femenino y por qué esta gente está muy equivocada.

Lo primero que hay que aclarar es que cuando hablas de pádel amateur es igual de “aburrido” de ver un partido tanto femenino como masculino. No nos engañemos, si no es una partida de un nivel alto nadie se pondría a verlo, salvo para criticar, que para eso siempre hay gente.

Normalmente esa gente que dice que el pádel femenino es aburrido no haya visto un partido del circuito profesional de las chicas en su vida. Además, esa gente suele ser la que te dice “voy a ver el partido de Juan Martín Díaz a ver si aprendo algo” y no nos engañemos, disfrutar disfrutarás de verlo jugar pero, ¿aprender? para un amateur hacer lo que hace por ejemplo Juan Martín es casi impensable.

Sin embargo, del pádel femenino profesional se puede aprender muchísimo. Para aquellos que queráis mejorar en vuestro juego, pero no os llegue el dinero para entrenar, ver un partido de las chicas podríamos decir que es muy didáctico. Se puede apreciar claramente cómo hay que posicionarse correctamente en la pista por ejemplo. También es muy interesante fijarse en cómo realizan cada golpe, ya que marcan mucho más el gesto que los chicos. También la paciencia con la que trabajan los puntos, eligiendo siempre la elección correcta hasta que ven la oportunidad de definir el punto.

Imagen nos gusta el pádel femenino

Pero cada vez más en los partidos amateurs se ve a gente que se cree Bela, Lima, Mieres, Lamperti, Juan Martín… Y esto es un poco como aquello de “no intenten hacer esto en sus casas”. Ves gente que empieza la casa por el tejado, no sabe apenas darle de revés desde el fondo de la pista pero intenta sacarla x3 desde la línea de saque, o sacar la bola x3 de revés y acaban en el hospital por que se han dejado la muñeca y la vergüenza por el camino… Ahora en serio, el pádel no es sólo el pim, pam, pum.

Cualquier amateur debería aspirar a hacer un juego como el de las chicas, un juego táctico, muy trabajado, jugando agresivo pero sin jugársela a lo loco y pegando a la bola cuando se vea claro. Tener una buena bandeja es fundamental para afrontar un partido con opciones de ganar, tirar globos profundos para ganar la red, una dejada… y si la bola del rival se queda corta un smash.  Así que ya sabéis, si queréis aprender un poco de pádel, id a ver a las chicas.

Pero, ¿nos gusta el pádel femenino sólo por que se puede aprender mucho de su juego? Para nada, el juego de las chicas es cada vez más completo y espectacular. Por que las chicas también le saben pegar y para muestra un botón.

Acabemos ya con ese mito de las chicas no le pegan, su juego es lento, aburrido… y quien siga pensando así que se acerque a un torneo World Padel Tour y que vea al menos un partido, seguro que cambia de opinión.

Respecto a si los partidos son lentos… no es lo mismo que el partido sea largo a que el ritmo sea lento. Eso es una de las mejores cosas del pádel femenino profesional, está tan igualado y los partidos son tan disputados que se suelen prolongar bastante, que para aquel que quiera disfrutar de buen pádel es perfecto. Que en un torneo profesional haya cuatro o cinco parejas que puedan aspirar a ganar se agradece.

Afortunadamente cada vez hay más gente que se da cuenta de esto y cuando las chicas juegan se ven las gradas cada vez más llenas Aún insuficiente, pero más llenas que antes pese a los horarios en los que juegan y la poca información/publicidad que hay sobre ellas. El pádel femenino no para de crecer y es cada vez más vistoso y atractivo para el espectador.

Desde aquí os animamos a que no sólo vayáis a ver a los Paquito Navarro o Sanyo Gutiérrez, sino que también disfrutéis viendo a Patty Llaguno, Eli Amatriain, Carolina Navarro y tantas más que con menos recursos dan un auténtico espectáculo en cada torneo que disputan.

1 Comentario

  1. No podría estar más de acuerdo. Claro ejemplo de ello fueron las finales del Máster en Madrid. Disfruté mucho más con la final femenina que con la masculina.
    Un saludo

Dejar una respuesta