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Al hacer deporte es común tener algún tipo de lesión, y el pádel no es una excepción. Algunas son producto de la mala suerte, pero otras se podrían haber evitado.

Hace unos días hablábamos sobre las lesiones en el pádel y sus consecuencias, y hoy vamos a ver una serie de consejos para prevenirlas. Consejos que seguro ya conoces la mayoría, pero que en ocasiones no les prestamos toda la atención que deberíamos o, al menos, no hasta que nos hemos lesionado.

Consejos para prevenir las lesiones en el pádel

Preparación física

Uno de los mayores problemas en el pádel es que, al ser un deporte que puede practicar cualquiera, nos metemos en la pista sin ningún tipo de preparación física.

Hay gente que es consciente de su estado físico y juegan a pádel, pero se posicionan bien en la pista y digamos que se mueven poco. Saben hasta donde pueden forzar y se dosifican.

Luego están los inconscientes que estando en una forma “no óptima”, entran a una pista de pádel sin ninguna preparación y se ponen a correr como locos desde el primer minuto… y acaban como acaban.

En cada golpe trabaja un grupo de músculos, los cuales debemos trabajar y fortalecer para que no sufran durante el partido. En el pádel no solo “sufren” los tobillos, rodillas o el codo, sino también la zona abdominal a la hora de rematar, por ejemplo.

Dependiendo de tu nivel y tu forma de jugar, necesitarás una mayor preparación física para afrontar tus partidos en las mejores condiciones. Si no, te expones a una lesión que te aleje una temporada de las pistas de pádel.

Afortunadamente el pádel es un deporte al que cualquiera se puede enganchar, pero eso no quiere decir que no haga falta una mínima preparación antes de ponerse a jugar.

Calentamiento

Qué importante es el calentamiento y qué poca gente lo hace. Sí, a veces es complicado llegar un rato antes del partido para calentar pero, si no lo haces luego no te sorprendas de romperte a mitad partido.

Llega con tiempo y dedica por lo menos 10 minutos a entrar en calor con un poco de carrera continua y estiramientos dinámicos para activar el cuerpo.

Si antes del partido se hace poco, después del partido ni te cuento, pero es importante tomarte tu tiempo después del partido estirar.

Peloteo

Una vez has hecho un buen calentamiento, es hora de hacer un peloteo completo, de menor a mayor ritmo, para ir aclimatándonos a las condiciones de la pista e ir “soltando” el brazo. Practica todos los golpes que vas a realizar en un partido y no lo comiences hasta que estés listo.

Técnica

Una mala técnica en el golpeo puede acarrear una lesión. Sucede mucho principalmente con el remate. Le pegas a la bola y ves que no vuelve a tu campo o no sale x3 o x4. ¿Solución? Le pego más fuerte. Le pegas más fuerte  pero mordida, y lo repites una y otra vez y tu brazo se va resintiendo.

Le pegas mal, te haces daño y culpas a la pala, cuando el problema es que tu ejecución del golpe es mala.

Una buena técnica no solo hará que mejore tu nivel de juego, sino que te ayudará a prevenir lesiones.

Elección de la pala

La elección de la pala es fundamental para prevenir lesiones como la epicondilitis o problemas en el hombro.

En muchas ocasiones buscamos una pala que tenga más potencia y no nos fijamos en si nuestro brazo lo va a poder soportar.

Lo mismo, comienzas a jugar con la pala y estás encantado porque te da ese plus de potencia, pero al cabo de unos partidos empiezas a notar que se te hace muy pesada y comienzas a tener molestias.

Que la pala sea muy dura, cabezona, con punto dulce pequeño, peso alto, que vibre… hay gente que tiene una preparación física que le permite mover la pala sin problemas y otros que a la mínima les provoca molestias.

Hay que ir con mucho cuidado y elegir una pala con la que estemos cómodos y que no nos provoque molestias.

También hay que tener en cuenta si le vamos a colocar un protector. Primero probar si sin él podemos mover la pala sin problemas y si no influiría el hecho de ponérselo.

Fundamental también los overgrips. Primero para evitar que la pala se nos resbale por el sudor, con lo que habrá que cambiarlo en cuanto pierda sujeción, y segundo por el número de overgrips que se pongan para tener un buen agarre del puño. Si ponemos pocos o demasiados overgrips acabaremos haciendo más fuerza de la cuenta para poder agarrar la pala, y es algo que nos puede repercutir en molestias en el antebrazo o en el codo.

Como truco orientativo para saber cuántos overgrips usar, hay una referencia que es la siguiente: poner el número de overgrips suficiente para que, al cerrar la mano alrededor del puño (empuñadura de martillo “típica”), la distancia entre la punta del dedo corazón hasta “tocar” con el inicio del pulgar permita “meter” el dedo índice de la otra mano.

Elección del calzado

Si la elección de la pala es importante, no lo es menos la del calzado. El pádel es un deporte con muchos movimientos explosivos, arrancas a tope desde posición de parado y frenas en seco. Además, habrá veces que juegues en pistas duras con poca arena, otras más blandas sin casi arena… no vas a tener unas zapatillas para cada ocasión, por eso necesitas un tipo de calzado que se adapte a todo tipo de superficies.

Unas buenas zapatillas te deberían quedar ajustadas por los lados y que sobre un poco por el talón (un dedo más o menos), que no te haga ampollas, que agarren bien a la superficie para evitar resbalarse pero que te permitan deslizarte un poco. Si te gusta moverte constantemente por la pista, lo ideal es que sean unas zapatillas ligeras más que unas pesadas que te limiten en movilidad.

No fuerces

Algo que la mayoría no hacemos es parar cuando tenemos molestias. Te haces un pequeño esguince y sigues jugando, te molesta la rodilla pero sigues jugando, te da un pequeño pinchazo y sigues jugando… En el momento son pequeñas molestias que no nos impiden seguir jugando, a las que no le damos importancia, pero que pueden ir agravándose y acabar en una lesión de larga duración.

Ya sabes lo que dicen, más vale prevenir que curar.

*Foto de World Padel Tour

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