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Las navidades son esa época de refritos televisivos, resúmenes de lo que ha dado el año de sí, noticias recicladas de años anteriores… pero no es menos repetitivo el inicio del nuevo año. Y es que, ¿quién no se ha marcado unos propósitos para el año entrante?

Llega un nuevo año y lo tomas con fuerza, marcándote unos propósitos que “esta vez sí” te dices que vas a cumplir. Pero, todos sabemos que esos propósitos te van a durar hasta que se te pase la borrachera de nochevieja.

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Además, propósitos que ya ni te curras. Los vas reciclando año tras año. Algo normal, teniendo en cuenta que no has cumplido ni uno en tu vida.

El mundo del pádel no se escapa a esos propósitos, y todos nos marcamos algunos cada año.

Los propósitos que dices que vas a cumplir

Te dices que no vas a “matar” a más parejas de pádel. No por ser mejor persona, sino porque ya te va quedando poca gente con la que jugar.

Este año voy a tener más paciencia en la pista de pádel. No voy a jugarme una bola sin sentido. No me voy a cabrear cuando mi compañero falle, porque solo falla él y yo no. No la voy a pagar con la pala cada vez que esta decida no darle a la bola. No voy a acordarme de toda la familia de los rivales cada vez que intenten robar una bola… Este año toca tener una actitud zen y repartir amor por las pistas de pádel.

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Mañana mismo me apunto al gimnasio para ponerme en forma y poder volar por la pista de pádel. Voy a ir tan sobrado que voy a llegar hasta las bolas que salgan x4 de la pista.

Voy a buscar un monitor que me ayude a mejorar mi técnica. Ya verás, de aquí directo a World Padel Tour.

Se acabó lo de llegar diez minutos tarde cada partido. A partir de ahora llegaré pronto y calentaré antes del partido.

Pero, con el paso de las horas, comienzas a tachar cosas de la lista.

Lo que realmente pasa

¿Llegar pronto? A ver, si yo lo haría, pero entonces tendría que ajustar mi horario y… que no me va bien. Además, por llegar diez minutos tarde tampoco pasa nada. Si, total, sin mi no pueden empezar a jugar.

Apuntarme a clases… a ver, que yo me apuntaría pero, ¿qué me van a enseñar que no sepa? El problema no soy yo, es mi compañero que es manco. ¡Que se apunte él a las clases!

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Curiosamente, una de las cosas que sí que haces es apuntarte al gimnasio. Eso sí, pagas todo un año, vas el primer día, te machacas y, después de las agujetas que tienes al día siguiente ya no vuelves. “Bueno” te dices, “yo solo prometí que me apuntaría”. Tampoco me hace falta moverme mucho por la pista, con mi técnica, es el rival el que se tiene que mover.

Y la paciencia… pues te dura lo que tardes en jugar el primer punto del primer partido del año. Ahí ya te cagas en tu compañero, te cagas en tu pala, te cagas en el rival, te cagas en la pista, te cagas en uno que pasaba por ahí… Pero no es tu culpa, la culpa es de los demás, que son gili……

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Venga, ¡que ya sólo quedan 364 días para los propósitos del próximo año!

*Foto de World Padel Tour

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