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Esta….no, esta…..tampoco, esta….a tomar por c***. Juega a pasarla, a lo fácil, te dice tu compañero. Y tú le dices, ¿qué te crees que intento?

Fallo, y fallo, y vuelvo a fallar, mientras una voz en mi cabeza no para de repetir “Hoy no es tu día, pringao”.

Te suena, ¿no? Y es que, unos más otros menos, todos hemos tenido un día de esos donde hemos fallado absolutamente todo y ya no sabes dónde meterte.

Pero, ¿tiene solución? ¿podemos revivir en un partido así? Se puede, es difícil pero si nos esforzamos le podemos dar la vuelta a la situación.

Cómo sobrevivir a un mal día en el pádel

Lo primero que habría que hacer es analizar qué está pasando, si es que el rival nos está pasando por encima o es que no estamos acertados con nuestros golpes.

Si estamos jugando mal porque el rival no nos deja hacer nuestro juego y nos fuerza a fallar constantemente, aprovecha un descanso por breve que sea y busca junto a tu compañero un cambio de táctica. Esto lo veremos en otro artículo.

En lo que hoy nos vamos a centrar es en esos días en los que fallamos más que una escopeta de feria y no logramos salir del bucle.

Seguro que habrás escuchado muchas veces eso de “se juega como se entrena”. Si entrenas bien , seguramente, cuando afrontes luego un partido, estés más preparado para afrontarlo en condiciones.

Pero, no nos engañemos. La mayoría de nosotros no entrenamos, jugamos cuatro, tres, dos o incluso un partido a la semana y, en la mayoría de ocasiones, llegamos unos pocos minutos antes del inicio del partido.

Con lo de entrenar, poco podemos hacer, hay poco tiempo y no nos da tiempo a todo. Pero sí que es importante llegar con tiempo al club para preparar el partido. ¿Por qué? Ya no sólo para hablar con tu compañero de cómo enfocar el partido, sino por el hecho de ir desconectando del mundo y comenzar a centrarte en el pádel.

Y es que luego pasa lo que pasa. Llegas justo de tiempo, incluso tarde, vas con prisas, entras en la pista ya con los demás peloteando y en la cabeza le sigues dando vueltas a tu día.

Acortas el calentamiento y no aprovechas el peloteo. El peloteo es fundamental para ir cogiendo sensaciones. Hay que dedicarle el tiempo necesario al peloteo hasta empezar a encontrarse cómodo en la pista.

En más de una ocasión me ha pasado que el rival con el que peloteaba no pasaba una sola bola y luego en el partido he entrado frío, fallando todo lo que tocaba y acabando hundiéndome en la mierda.

Es fundamental comenzar el partido con ritmo para coger confianza. Los primeros juegos es importante ir cogiendo confianza en nuestros golpes.

Supongamos que, como nos pasa en muchas ocasiones, empezamos a fallar y no conseguimos enderezar el rumbo.

Foto de World Padel Tour - Sobreviviendo a un mal día en el pádel

¿Qué podemos hacer para dejar de fallar?

El principal problema que tenemos en un mal día es que no paramos de darle vueltas a la cabeza, “¿cómo he fallado esa? ¡no me entra ni una!”.

Cuantas más vueltas le demos, más fallamos y peores decisiones tomamos. ¿No te pasa que cuanto más fallas mas fuerte agarras la pala? Te cabreas, se te agarrota el brazo y comienzas a regalar puntos.

Lo primero es la parte mental. Le echamos la culpa a la pala, a la pista, a la iluminación… a cualquier cosa, pero el problema está en tu cabeza. No es ni más ni menos que un problema de concentración y de confianza.

No te centras en lo que toca y, en ese momento, no tienes confianza en lo que estás haciendo. No se te ha olvidado jugar a pádel, simplemente has fallado más bolas de lo normal. A partir de ahí depende de cómo lo afrontes para salvar el día o terminar de tirar el partido.

Ahora viene el típico tópico, toca tener mentalidad positiva. Es muy difícil pensar en positivo cuando estamos dando auténtico asco, pero tiene que ser el objetivo final. No pienses en que estás fallando, piensa en cómo vas a afrontar el siguiente punto. Lo pasado pasado está.

Lo primero que tenemos que hacer es relajarnos. No paramos de fustigarnos por los fallos y terminamos desquiciados. Relájate, cuanto más te machaques más se te va encoger el brazo.

No te escondas detrás de tu compañero y no tengas miedo a buscar la bola. Cuando estamos mal, la mejor forma de volver a estar operativos es tocando mucha bola. Ya sabes, el típico “no te compliques, juega fácil”.

Más que jugar fácil, es tratar de no hacer tiros complicados. Haz lo que sabes. Tira de tus mejores golpes. Pero, lo que debes hacer es, con los golpes que más cómodo juegues, buscar que la bola siga en juego.

No trates de acortar los puntos, busca simplemente pasar mucha bola. Si se te quedan en la red, no tengas miedo, trata se superarla tirando una bola más alta. No te preocupes por dejársela medianamente fácil al rival, porque ellos también fallan. De lo que se trata es de que cojas ritmo y te quites ese extra de presión que tú mismo te has echado a los hombros.

Comienza jugando con el cruzado y bolas por el centro, para evitar que se nos vaya a las paredes laterales. No empieces a apretar la bola hasta que realmente te sientas cómodo en la pista, mejor opta por golpes sencillos y muchos globos.

Ahora mismo no estás para cerrar puntos, estás para pasar cuanta más bola mejor. Apóyate en tu compañero, juega con el fallo del rival y, si tu compañero está acertado, que sea él quien apriete más la bola. Conforme más bola pases, más confianza tendrás en lo que estás haciendo.

Dependiendo del juego, puedes ir probando unas cosa u otras. Con nuestro saque, hasta que hayamos vuelto a recuperar nuestro juego, jugamos a asegurar. Si queremos tener opciones de ganar, no podemos regalar nuestro saque.

En cambio, si estamos restando , podemos empezar a “arriesgar”. Ahí es buen momento para ver si esas bolas que antes a poco que apretábamos se nos van o ya comienzan a entrar.

Para poder salir del bache en un mal día, lo más importante es la actitud. Si te lo crees, es posible volver al partido, sino olvídate y ya mañana será otro día.

*Fotos de World Padel Tour

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