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Hace unos días hablábamos sobre esas palas que nos hacen fallar, guiño-guiño, y hoy vamos a seguir hablando sobre palas, pero sobre un tema diferente, sobre la cantidad de palas que llevamos en el paletero y porqué.

Hay gente que cambia de pala como de ropa interior. Es posible que en un par de meses lo hayas visto tres o cuatro veces y siempre con una pala diferente. Si tiene dinero y le gusta ir probando palas cada 2×3 o coleccionándolas como si de minerales se trataran, perfecto.

Cambiando de pala…¿por gusto o por necesidad?

Este caso es un extremo y más por gusto que por necesidad. Y cuando hablo de necesidad no me estoy refiriendo a la necesidad de cambiar de pala cuando esta ya esté destrozada. No, me refiero a cambiar de pala por necesidad, según se den unas condiciones u otras.

Foto de World Padel Tour - Una pala para cada ocasión

Pero, ¿de qué condiciones hablamos? Lo mismo ni te has percatado y a ti no te hace falta. Cuando yo empezaba en el mundo del pádel tenía una pala para todo el año y para todo tipo de situaciones y no había más. Vamos, una pala, lo normal, ¿no?

La cuestión es que cuando vas progresando en tu juego, te vuelves más puntilloso. Lo mismo solo me pasa a mí, pero bueno, creo que no es el caso. ¿No te pasa que según las condiciones climáticas notas diferencias en tu pala? Puede que lo notes y te de igual, o puede que lo notes y necesites una solución.

Por tu club seguro que más de una vez has visto gente con varias palas en su paletero. Lo normal suele ser ir con dos palas, no como me pasa a mi, que suelo ir con 5 o 6.

¿Por qué llevar más de una pala en tu paletero? 

La primera opción puede ser tan simple como que llevas una que es con la que juegas habitualmente y otra por si a la titular le pasa algo (desaparece misteriosamente, se rompe…). Hay que estar preparados para cualquier situación, así que no está mal ser precavidos y ponernos en la peor situación. De hecho, no es de extrañar que ambas palas fueran el mismo modelo.

La segunda opción puede ser complementaria a la primera. Llevas tu pala, tu ojito derecho, que no dejarías a nadie, y luego una pala con la que no has jugado nunca, lo más barata posible, por si quedas a jugar con alguien y no tiene, o se le ha olvidado.

La tercera opción es en la que nos vamos a centrar, llevar dos palas diferentes que utilizas en función de las condiciones de la pista y del tiempo.

Palas según las condiciones externas

Pasar de jugar de indoor al aire libre a veces se te hace un mundo. Estás jugando en unas condiciones que cambian radicalmente estando ambas pistas próximas entre sí.

Lo que te iba bien en indoor puede que no te funcione al aire libre, así que, cambias de forma de juego y de pala para adaptarte a las condiciones.

Si el cambio es notorio de jugar indoor al aire libre, mayor es cuando jugamos en estaciones diferentes.

Jugar en verano con calor y luego en invierno con frío… parecen dos deportes diferentes. La pista está más rápida o lenta, se concentra más o menos humedad en los cristales de la pista, las pelotas más ligeras o pesadas… y la pala está más dura o más blanda.

El que haga frío o calor afecta más de lo que podamos pensar a las palas. Cuanto más frío haga, la pala estará más dura. Esa sensación en invierno de que la pala es un tablón y que no sale nada la bola, normalmente es inversamente proporcional a la sensación de verano, donde algunas palas parecen auténticos chicles con una salida de bola altísima.

Foto de World Padel Tour - Una pala para cada ocasión

Pues bien, la mayoría estamos acostumbrados a un tacto y una dureza en nuestras palas que el tiempo, tanto atmosférico como cronológico, puede terminar variando.

Evidentemente, con el tiempo, la goma de las palas van perdiendo propiedades y ablandándose hasta que llega el momento de cambiarla por otra. Por eso se dice que las palas duras duran más que las blandas, porque tardan más tiempo en ablandarse.

Como decíamos, el calor hace que una pala se haga más blanda, mientras que el frío hace que se haga más dura. Por eso, hay gente que prefiere tener varias palas. Una pala de tacto medio/duro para las temporadas donde haga calor y otra pala blanda, o más blanda para cuando haga frío.

Todo depende de la dureza de la pala que nos guste. La gente que le guste un tacto duro puede que en verano no se termine de hacer a su propia pala, mientras que a los que les guste más blando, pueden sufrir en invierno.

También se puede tener varias palas por el hecho de viajar mucho. No es lo mismo jugar en altura en Madrid que venir a Valencia a nivel del mar, o irte al norte, por ejemplo. ¿Por qué no buscar una pala que se adapte a cada tipo de condiciones?

Lo mismo esos cambios no te molestan y sigues con tu misma pala de siempre. Al final, depende de lo cómodo que estés con tu pala. Si durante todo el año juegas bien con la pala, ¿para qué vas a buscar otra? 

En mi caso, cuando puedo, juego con la misma pala todo el año. Sí es cierto que durante una temporada tuve algunas palas que en invierno eran auténticos tablones con los que era imposible jugar en invierno, pero opté por buscar una pala  que, sin dejar de ser dura, pudiese seguir jugando con ella en invierno sin necesidad de tener que buscar una pala para complementar según el tiempo.

*Fotos de World Padel Tour

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