“Este chico será número 1”. No lo digo yo, lo dice casi cualquiera de los que le han visto jugar. Y eso no es decir poco.
Vayamos por partes. ¿Qué hace de Stupaczuk la más firme promesa a tocar la cima? Contestar “los resultados” sería tan obvio que, a lo que se exponga aquí, se le pueden sumar “los resultados”. Y es que hace años que llevamos oyendo “Stupaczuk-Di Nenno”, pero es muy distinto ver partidos grabados del circuito argentino o ver como esta pareja pasaba previa tras previa del World Padel Tour a pasar del puesto 46 al 15 y entrar en el selecto de grupo de “las 8” -parejas cabezas de serie-.
Dejando a un lado -por una vez- los fríos números, Stupa ha dado en 2.016 un salto en su juego brutal. En enero de dicho año, la otra mitad de los “superpibes”, Martín di Nenno, sufrió un accidente de coche que le alejó de las pistas durante toda la temporada. Di Nenno, el otro jugador joven que más elogios levantaba, se vio fuera del circuito y Stupa tuvo que buscar su salto en el ranking sin ser la mitad de “Stupaczuk-Di Nenno”.
Rota la pareja, rota la planificación y con el pie cambiado, Stupaczuk formó pareja con Marcello Jardim y, con ello, se ha visto a un jugador muy diferente -y muy mejorado- al que habíamos visto con Di Nenno.
El Stupa pre-2.016 era un jugador eminentemente ofensivo. Marcado por una estrategia en la que su compañero “armaba” el punto. Además, las tareas defensivas, estando repartidas, recaían mucho más sobre Di Nenno. Así, era muy habitual ver cómo Stupa estaba situado un metro por delante de la línea de saque y entre un metro y un metro y medio separado de la “pared” izquierda, esperando que la buena defensa de su compañero le permitiera atacar con todo. El Stupa post-2.016 ha demostrado, por contra, que es totalmente capaz de defender las bolas del centro y de jugar retrasado. Esto ha ido en su contra en ciertos momentos, pues una de las mejores armas de los “superpibes” era el globo muy alto y la rápida subida de Stupa a la red, pero nos ha dejado ver cómo de bueno puede ser en su faceta defensiva.
La adaptación a las pistas oficiales del World Padel Tour también nos ha dejado ver diversos cambios técnicos y tácticos. Es muy llamativo el buen uso del bote pronto que ha hecho siempre este jugador. Eso le permite dejar menos tiempo de reacción a los rivales y mantener una posición de fondo de pista muy adelantada. Sin embargo, en 2.016 se le ha visto muchísimas más veces dejar pasar la bola para defender después de pared. De este modo, hemos visto que puede jugar junto a jugadores menos rápidos y explosivos de lo que lo era Martín di Nenno. Un registro más a sumar a su juego.
Podría parecer que todas las mejoras han venido por el lado defensivo y es que, realmente, a nivel de ataque le faltaba poquito a este jugador para ser de los mejores. Aún así, es muy reseñable que, a la volea cortada que tanto daño hace en las pistas duras argentinas, hemos visto que le ha sumado la volea menos cortada pero más rápida. Que seguro que antes “sabía hacerla”, pero el bueno uso de esas armas, junto con una bandeja cruzada más que interesante y el conocidísimo remate le sitúan como uno de los jugadores que más puntos gana desde la red, lo cual es decir mucho viendo quien son los otros jugadores de revés entre “las 8”.
Como punto quizás menos tangible de las mejoras que han catapultado a Stupaczuk hacia los puestos altos, está el control emocional de los partidos. Los aficionados que vivimos el partido de Castellón 2.014 entre los superpibes y Reca-Nerone pudimos ver que, ofreciendo mucho más, se llevaron mucho menos que la pareja de ilustres veteranos. Haciendo un partido realmente espectacular, se tuvieron que ir sin ganar un solo set por perder algunos puntos decisivos, quizás con varias malas elecciones. Eso, acabado el 2.016, es algo que cuesta mucho ver en Franco Stupaczuk. Es un jugador que se va acercando lo que es un veterano en pista en lo que se refiere a toma de decisiones. Con solo 20 años.
Fácil sería destacar el remate de Stupa, o el despliegue físico que hace en todos los partidos y, desde luego, son dos factores que llaman muchísimo la atención. Pero lo que realmente lo acercará al número 1 es sumar esas pequeñas mejoras que le están haciendo ser uno de los jugadores más versátiles del World Padel Tour.
Por último, ¿por qué no decirlo? Ser mediático no hace ganar partidos, pero está claro que Stupaczuk ha caído de pie entre la afición y es de los jugadores que más llama la atención de los aficionados por su juego atractivo y su carácter cercano.
Nota final: Ningún jugador juega solo y, en el caso de Stupaczuk, la aportación de Martín di Nenno durante tantos años, permitiéndole ser “la parte ofensiva” de la pareja es realmente reseñable. Igual que lo es el buen hacer y la visión de gran jugador veterano, así como el rápido acoplamiento de Marcello Jardim.










