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Algunos salen lanzados en el inicio del partido, y luego pierden intensidad, y otros parece que salgan dormidos, regalando siempre el primer set a sus rivales. Por unas cosas o por otras, en ocasiones, nos cuesta entrar en el partido, por eso vamos a ver cómo afrontar la previa y los primeros compases de este para intentar que no volvamos a salir “empanados” a la pista de pádel.

Previa del partido

Es importante llegar con tiempo al club o donde sea que juegues para preparar el partido. Hablar con tu compañero para dejar clara la estrategia y cualquier aspecto táctico del partido.

Una vez hemos hecho la “charla técnica”, toca calentar antes del partido con un poco de carrera suave y estiramientos dinámicos. No hace falta un calentamiento exigente, pero es fundamental para evitar lesiones.

De lo que se trata es de empezar a entrar en dinámica de partido cuanto antes y dejar en la puerta del club preocupaciones externas para centrarnos en lo que viene ahora, el partido. Muchas veces llegas justo a la hora, te cambias corriendo y entras a la pista sin más, peloteas y a jugar. Puedes ser muy bueno y te sea fácil cambiar el chip y entrar en calor rápidamente pero no suele ser lo habitual. De normal nos cuesta entrar en dinámica de partido.

El peloteo

Un buen peloteo te permite hacerte a las condiciones de la pista, empezar a conocer las habilidades del rival y entrar ya con ritmo y con confianza al partido.

El objetivo de esto es ir subiendo la intensidad hasta acabar el peloteo ya con la intensidad de golpeo que tendríamos en el partido.

El peloteo no tiene una duración determinada. Lo importante es que, cuando este acabe, estés totalmente preparado para comenzar el partido así que, tómate tu tiempo y practica todos los golpes que vayas a usar en el partido, ¡ah, no te olvides del globo!

El peloteo, además, es una primera toma de contacto tanto con la pista como con el rival. Usa el peloteo para adaptarte a las condiciones de la pista y comienza a analizar la técnica del rival.

El inicio del partido

En el partido debemos ser intensos y mantener la concentración desde el primer momento pero sin ser excesivamente agresivos en nuestros golpes. El peloteo era una primera toma de contacto que debemos prolongar en los primeros instantes del partido.

Lo importante en los primeros puntos es pasar bola hasta que nos sintamos realmente cómodos en pista y hayamos calentado suficientemente el brazo como para poder ir apretando, poco a poco, más a la bola.

Ya sabes que el pádel tiene un alto componente psicológico y un mal inicio puede lastrar nuestro partido. Fallas dos o tres bolas seguidas al inicio, no logras encontrarte cómodo en la pista y eso se va haciendo una bola que te acaba arrollando.

Comienza jugando fácil, sin prisa. Tampoco es cuestión de ir regalando puntos al rival, simplemente, asegura el golpe lo máximo posible, trabaja el punto a y no tengas prisa por cerrarlo, salvo que te lo pongan “a huevo”, claro.

*Foto de World Padel Tour

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