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El rival más débil en pádel no tiene porqué ser el que tenga menos técnica o menos nivel en general, igual que el rival más fuerte no tiene porqué ser el de mayor técnica o el más espectacular.

El rival más débil es el que más falla, el que es incapaz de mantener la concentración durante más de dos puntos seguidos, el que se piensa que juega solo y no juega en equipo, el que se las juega todas, el que no sabe posicionarse, el que no visualiza la jugada antes de hacerla…

En el peloteo se suele etiquetar a los rivales. Ves que tiene poca técnica y ya le pones la etiqueta de paquete, mientras que tu compañero te dice que el otro tiene buen toque y piensas, “cuidado con ese”.

Durante el partido, pues puede que la cosa cambie. ¿Quién era el rival más débil? Puede que el jugador con menos técnica fuese el pegamento de la pareja, el que no falla una, el que mentalmente es más fuerte de la pareja y es el que tira del carro. Evidentemente, también podría pasar que pareciera más flojo y realmente lo fuera, o que los dos con sus carencias y virtudes formasen una pareja bastante equilibrada.

Y es que, cuando tenemos de rival a un jugador con una técnica que destaca, como que le tenemos más respeto que a su compañero, y luego nos llevamos la sorpresa.

Algunos buscan más el jugar con el jugador más técnico, porque les motiva más, mientras que otros que solo buscan ganar pues, ya sabes, optan por centrarse en el que parecía más malo.

Le tiran una y otra y otra y otra, y no solo no falla, sino que te hace fallar a ti. Sabe colocarse en la pista, defiende bien, hace daño con sus golpes, mentalmente es una roca. No es espectacular, pero sí efectivo. Es consciente de sus limitaciones, sabe lo que debe hacer en cada momento y, en eso, es el mejor. Y piensas, “pues menos mal que este era el malo”.

Pero tú te has quedado en la superficie y no has sabido ver que el rival más débil era el otro, el que pensabas que era el bueno, ese que si los partidos se redujeran al peloteo los ganaría de calle. Pero, después del peloteo, viene lo bueno y, ahí, falla. Porque técnicamente es bueno, pero en el pádel no todo es técnica. No se posiciona bien, por cada puntazo que mete falla cuatro, no aguanta un peloteo largo y si se ve por detrás en el marcador se deshace como un azucarillo.

Con una buena técnica se tiene mucho ganado pero, sin todo lo demás, seguramente será el rival más débil.

Así que no te dejes sorprender ni deslumbrar por un remate x3 y algún que otro lujo, porque puede que el peligro de la pareja rival no venga por ahí.

*Foto de World Padel Tour

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