Los aplausos del Allianz Cloud y el abrazo con Ale Salazar. Martina Calvo celebra su victoria en los octavos de final del Oysho Milano Premier Padel P1 después de una hora y cuarenta y cinco minutos de batalla contra la jugadora local Carolina Orsi y Martina Fassio. “En el segundo set íbamos con un break arriba, pero no cerramos el partido,” contó Martina. “En el tercero estuvimos muy bien salvando cuatro bolas de break y ganamos confianza.”
Un logro increíble para Martina, apasionada no solo del pádel sino también del fútbol. “En Italia sigo los resultados del Inter, pero sigo siendo del Barça,” explicó la jugadora nacida en 2008 en Pamplona. “A los doce años jugué algunos torneos con Osasuna, pero después de las pruebas no me volvieron a llamar. Mi entrenador de entonces me dijo que me concentrara solo en el pádel, sobre todo porque me gustaba mucho más.” Y menos mal, viendo los resultados: Martina es la primera jugadora en la historia del circuito Premier Padel en alcanzar cinco semifinales antes de cumplir 17 años.
Su progreso ha sido impresionante, con un punto de inflexión muy claro: “Entendí que podía competir a un alto nivel en los cuartos de final de Málaga. Las mejores parejas del mundo tienen otro ritmo y otros objetivos, pero si yo estoy al máximo puedo jugar contra todas. Estoy orgullosa, porque llevo años entrenando con ese objetivo.”
Mucha concentración y trabajo duro: no hay espacio para distracciones ni supersticiones antes de los partidos. “Intento no tener rituales, porque si un día no puedo hacerlos me pongo nerviosa,” confesó sonriente la “Niña Maravilla del pádel”. “Pero claro, como sano y trato de dormir bien la noche antes de los partidos para llegar con energía a la pista. Quiero que todo lo que depende de mí esté hecho de la mejor manera posible.”
Y es precisamente esa atención a los detalles la que marca la diferencia, sobre todo cuando aumenta la presión, como en las últimas semanas. “El partido de hoy contra Carolina y Martina fue un buen ejemplo. Teníamos la presión de ganar por el ranking, y no es fácil. Hace dos meses era diferente: la presión la tenían las otras cuando jugaban contra mí. Intento pensar en todo el trabajo que he hecho y recordarme que puedo ganar, que estoy lista.”
Y cuando llega la victoria, el pensamiento va directo a casa: “Apenas salgo de la pista llamo a mis padres o a mi entrenador. Son las primeras personas con las que comparto todo.”
*Foto de Premier Padel







