Se habla mucho de cómo debería ser una pareja de pádel pero, en esta ocasión, vamos a ir un poco más allá y ver qué deberías decirle a tu compañero y qué no en medio de un partido.

Qué decir (y qué no) a tu compañero de pádel

En mita de un partido, lo último que deberías hacer es tratar de enseñar golpes a tu compañero. Si hace un golpe mal, no es el momento de corregirle. Primero porque por mucho que le expliques, corregir un golpe lleva mucho más tiempo que los 30 segundos de tu explicación, y segundo porque no debes centrarte en los errores de tu compañero durante el partido.

Seguro que lo has visto más de una vez, estar en mitad de un partido y ver como uno de los rivales se pone a hacer aspavientos imitando lo que hace el compañero y luego haciendo lo que para él es correcto. De nada sirve eso en ese preciso momento. Su compañero no lo va a aprender y, lo más seguro es que lo único que consiga es que o bien se venga abajo por sacarle todos sus errores delante de «todo el mundo», o que se acuerde de algún que otro familiar.

Esos tipos de fallos, que son de técnica, se deben hablar y corregir, por ejemplo, en un entrenamiento o después de un partido. Quedarse un rato peloteando y viendo dónde está el error y repitiendo el golpe hasta que salga. En un partido pones en práctica cosas que has aprendido antes de este, no durante.

No machaques a tu compañero comentándole qué falla de su técnica, seguramente ya lo sabrá y, en caso de no saberlo, no es el momento adecuado.

¿Qué correcciones se sí se deben hacer? Correcciones tácticas. La conversación debe fluir en cuanto al tema de posicionamiento, principalmente cuando la pareja no está acostumbrada a jugar junta.

Ahí sí que hay que hacer hincapié durante el partido. Después de un fallo por un mal posicionamiento en pista es bueno hablar con el compañero, siempre hablando en plural, para corregir la posición de ambos en la pista. Típica bola que os cuelan por el medio, las dudas de quién debería ir a por esa bola… en ese aspecto si que hay que hablar y decir qué cambiar para que eso no pase.

Relacionado con la táctica, también hay que hablar con el compañero sobre el rival. Así como no hay que hacer hincapié en los fallos técnicos de nuestro compañero, sí debemos informarle de las debilidades de nuestros rivales y, por ejemplo, viendo cómo juega nuestro compañero, decirle con qué golpes podría hacerles más daño.

Por ejemplo, puede que el rival que tengamos en el cruzado sufra con bolas al rincón y nosotros le castiguemos pero, por contra, puede que nuestro compañero no sea bueno jugando en paralelo. No le vamos a decir que juegue en paralelo si le cuesta. Es por eso que la táctica tendrá que ir en función de lo que pueda dar cada uno de los componentes de la pareja.

Cuando un jugador tiene menos carencias que el otro, o está pasando por un mejor momento, debería tirar del carro en todos los aspectos. Llevar el peso del juego y tratar de dar indicaciones al compañero.

Esas indicaciones siempre deben ser siempre positivas. Como ya hemos dicho, no te centres en sus fallos. Si tienes confianza con tu compañero, después del partido lo habláis y le ayudas a mejorar. Normalmente solemos ser conscientes de nuestro fallo pero, para corregirlos, necesitamos alguien al lado que nos diga exactamente lo que estamos haciendo mal. Por eso, también es importante saber escuchar porque, salvo en contadas excepciones, cuando nos dicen algo es para ayudarnos. Simplemente hay que saber cuándo se debe decir cada cosas.

Durante el partido correcciones o cambios de táctica, indicaciones sobre el rival (tanto de posicionamiento como de debilidades y fortalezas) y ,sobre todo, muchas palabras de ánimo. Durante el partido olvídate de criticar, dar lecciones y de discusiones que no llevan a ningún lugar. Durante el partido hay que sumar, no restar.

*Foto de Premier Padel

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