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Ya en su momento hablamos del arte de ser malo en el pádel. Muchos lo somos y no por eso lo vamos a disfrutar menos, ¿no? Pero, en ocasiones, parecemos peores de lo que somos, como ahora, tras meses apartados de las pistas.

La vuelta a las pistas

La vuelta es tan emocionante como dura. Hay unas ganas locas por volver a jugar a pádel pero el reencuentro con las pistas puede no ser tan idílico como esperamos.

Antes de un partido, ¿quién no fantasea con que va a ser su partido? El partido en el que le sale todo. Pues con la vuelta tras el confinamiento pasa algo parecido, ¿no? ¿Cuántas veces te has imaginado desde marzo el primer partido que juegues tras el confinamiento? Es todo maravilloso, también es cierto que en nuestra cabeza todo estás más “edulcorado”, pero luego la realidad se encargará de ponernos en nuestro sitio.

Igual que cuando fantaseas con el partido perfecto y luego acaba siendo un partido más, otro partido en el que te dices “qué malo soy”, con la vuelta a las pistas… no esperes volver al mismo nivel, o el disgusto será más grande.

No voy a decir que es imposible, pero sí muy difícil volver tras dos meses de parón al mismo nivel. En tu cabeza ejecutarás las mismas jugadas que hacías hace meses pero puede que tus piernas y tu toque no estén muy de acuerdo.

Es una situación similar a esos días en los que, por lo que sea, no te sale absolutamente nada. Golpes que sueles hacer casi sin mirar, no salen. Aquí igual, tu cabeza va más rápida que tus piernas. Tienes claro el golpe que deberías hacer pero llegas tarde y le das mal.

Al cuarto, quinto fallo te dices, “¡pero si yo no era tan malo!“. No, o puede que sí, solo estás oxidado. Que esos fallos tampoco te amarguen las ganas que tenías de volver a jugar a pádel.

¿Cómo afrontar esa vuelta?

¿Cómo afrontar la vuelta? Jugando fácil, no hay más. No puedes pretender de primeras jugar bolas complicadas, si eres muy bueno si pero, por lo general, siempre cuesta volver a recuperar el nivel tras un largo período de inactividad. !Que me lo digan a mí, que cuando estoy dos semanas sin jugar no me acuerdo ni de coger la pala!

Los primeros partidos simplemente disfruta de volver a jugar a pádel y juega fácil, a pasar mucha bola y, poco a poco, irás recuperando tu nivel. No tengas prisa ni te agobies por fallar más de la cuenta, es normal. Cambia el chip e intenta que tu cabeza vaya sincronizada con tus piernas o tu toque. Si tienes que jugar con un ritmo menor, golpes más fáciles, no pasa nada, adáptate a tu actual nivel y, poco a poco, irás recuperando sensaciones.

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