Cuando vas a jugar a pádel sabes que necesitas tu pala, ropa de deporte, zapatillas… otra cosa es que, por lo que sea, se te pase meterlo en el paletero… oh, ¡whait! lo que se me ha olvidado es el paletero. En fin, que se te olvide algo de esto son cosas que pueden pasar, no te queda otra que volver cagando leches a por ellas o que te deje algo tu compañero si lleva de sobra.
Pero los elementos materiales no son los únicos que necesitas para jugar un partido y, estos, los tienes o no los tienes. No vas a poder volver a casa a por ellos o ir a la tienda del club y comprarlos.
Qué no te puede faltar al jugar a pádel
Ganas de jugar/divertirte
Parece obvio pero, en ocasiones, no lo es. Hay veces que parece más una obligación jugar. Ya sea porque te lo marcas como tu rato de hacer deporte, porque es un torneo/liga… Hay veces que, simplemente, no apetece jugar pero lo haces, por rutina, y pasa lo que pasa.
Por lo que sea, hay días que juegas sin ganas y no hay nada peor que eso. No te tomes como una obligación jugar a pádel, y menos ganar.
No gano y se me quitan las ganas de jugar. ¿Por qué? Si juegas a pádel es porque te gusta y quieres divertirte. Si no te diviertes y no quieres jugar, fácil, descansa un tiempo hasta que vuelvan las ganas. Piensa que hay tres personas más en la pista contigo y, créeme, cuando no hay ganas de jugar se nota, y el partido acaba siendo una m…
Compañero
Quizás sí que se pueda comprar un compañero para jugar a pádel pero no será lo mismo que encontrar a esa pareja con la que te compenetras tan bien en la pista. Te sientes cómodo, mantenéis una conversación fluida y, lo más importante, ganéis o perdáis, siempre os divertís.
Si ya ese compañero lleva siempre un bote de bolas en el paletero, ¡que no se escape! Eso es algo que el dinero no puede comprar.
Paciencia
La paciencia es la madre de la ciencia. ¡Qué importante es la paciencia en el pádel! En muchas ocasiones te tienta jugarte el punto a la primera de cambio aunque no te venga bien la pelota o no estés bien posicionado. La tentación siempre está ahí pero tienes que ser más fuerte y aguantar.
Y es que la paciencia siempre tiene recompensa y, tarde o temprano, si trabajas bien el punto y no tienes prisa por cerrarlo, aparecerá una ocasión para cerrar el punto sin asumir riesgos.
Intensidad
Cuando el rival es bueno es muy fácil motivarte pero, cuando es peor que nosotros… ¡se hace un mundo mantener la intensidad!
Parece imposible no dejarse llevar y bajar el ritmo, hasta el punto de quedarte medio dormido. Cual zombie vas arrastrándote por la pista en busca de un cerebro, digo… pelota.
Contra todos los rivales hay que tratar de jugar con la misma intensidad. Cierto es que no todos los rivales motivan igual, es por eso que, cuando sea un partido con gente más floja que tú, puedes probar a practicar aspectos del juego con tu compañero o, aún más fácil, tratar de ser capaz de mantener la intensidad en todo el partido y no acabar contagiándote del juego del rival. parece algo fácil pero, por ejemplo, cuando los puntos son cortos porque el rival falla mucho, o la velocidad de la bola es baja, es fácil quedarse frío y acabar contagiándose, jugando lento, con muchos fallos. El objetivo debería ser ese, tratar de no fallar imponer nuestro ritmo en el partido.
Autocontrol
Como todo en la vida, en una pista de pádel puedes encontrarte con muchos impresentables. Gente que te hará la nevera hasta en los amistosos, gente que usa el pádel como desahogo o, simplemente, porque son maleducados por naturaleza.
Es importante no dejarse llevar y entrar en su juego. Céntrate en tu partido y trata de no perder los nervios. La mejor forma de «vengarse» de esa gente es siendo mejores que ellos en la pista y, para ello, debes abstraerte de todas sus artimañas y estar concentrado al 100% en lo que estás haciendo.
*Foto de World Padel Tour







